6 fotos de los mariachis cobran vida en Boyle Heights

De la Sierra Morena (De la Sierra Morena),

Cielito lindo, vienen bajando (Sweet little heaven, is prancing down),

Un par de ojitos negros (Un par de pequeños ojos negros),

Cielito lindo, de contrabando (Dulce cielo, se escabulle).

Más de una docena de músicos de grupos de mariachis en Boyle Heights y sus alrededores se reunieron para tocar varias canciones en Mariachi Plaza, pidiendo al alcalde Eric Garcetti y al concejal de Los Ángeles, José Huizar, apoyo económico durante la pandemia de coronavirus en el condado de Los Ángeles.

Ay, ay, ay, ay ( Ay, ay, ay, ay),

Canta y no llores Canta, no llores),

Porque cantando se alegran Porque cantar alegra),

Cielito lindo, los corazones Dulce cielo, nuestros corazones),

Los músicos han estado sin trabajo durante seis semanas y necesitan ayuda para pagar el alquiler y las facturas y para mantener a sus familias. Desde que estalló la pandemia, muchos de sus trabajos se han agotado.

Músicos de mariachi

Alex Cisneros, segundo desde la izquierda, con otros mariachis.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

Plaza Mariachi

Alejandro Bustos con su trompeta.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

Plaza Mariachi

Fernando Cortes camina a casa por First Street después de la actuación.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

«Estamos pidiendo apoyo, nos gustaría que nuestro mensaje llegue a las organizaciones que pueden ayudarnos porque todos los mariachis se encuentran en una situación desastrosa».

Israel Moreno, de Boyle Heights

Plaza Mariachi

Francisco Hernández actúa con otros mariachis.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

Mariachi Alejandro Bustos usa su corbata como mascarilla

Alejandro Bustos usa su corbata como máscara.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

Plaza Mariachi

Alejandro Bustos, izquierda, cruza First Street después de la actuación.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)

Mientras jugaban los mariachis, los autos que pasaban tocaban la bocina en apoyo. Una pequeña multitud se reunió para escuchar la música conmovedora que tan a menudo se escuchaba en la plaza y en los eventos comunitarios. Cuando terminaron de jugar, la multitud comenzó a aplaudir y pidió más.