En esta noticia se revelan las impactantes cifras que reflejan los obstáculos que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral en Argentina. Según un informe de KPMG, menos del 2 de cada 10 lugares en los directorios de las principales empresas del país son ocupados por mujeres. Esta alarmante estadística pone de manifiesto la desigualdad de género que persiste en el mundo laboral, a pesar de que las mujeres representan cerca de la mitad de la fuerza laboral en el país.
La brecha de género se hace evidente también en la distribución de puestos jerárquicos, donde solo el 17% de las mujeres ocupan cargos directivos, mientras que el 83% restante está en manos de hombres. Esta situación se ve reflejada en los ingresos, ya que las mujeres ganan en promedio un 26,2% menos que los hombres, según datos del Indec.
A pesar de los avances en otros países de América Latina, la realidad en Argentina es desafiante. El informe de Conceder Thornton alerta sobre un retroceso global en la presencia de mujeres en puestos de alta dirección en empresas medianas, con una disminución del 1,1% que sitúa la paridad de género a alcanzarse recién en el año 2051.
El estudio de Trendsity revela que las mujeres enfrentan no solo el conocido «techo de cristal», sino también el «suelo pegajoso», que refiere a las limitaciones culturales y sociales que obstaculizan su avance. El miedo a cometer errores o hacer preguntas es una de las inseguridades más comunes que enfrentan las mujeres, derivadas de sesgos históricos dentro de las organizaciones.
A nivel global, las mujeres continúan siendo minoría en los espacios de poder, con solo el 22,9% de los ministerios ocupados por mujeres y menos del 18% de las empresas dirigidas por ellas, según ONU Mujeres. En América Latina, la situación muestra avances, pero aún persisten brechas significativas en la representación femenina en puestos directivos.
Los consultores coinciden en la importancia de adoptar políticas activas para reducir la brecha de género en las organizaciones. Transformar la evaluación del talento, implementar programas de patrocinio transparentes, redistribuir cargas invisibles y medir de forma continua con datos desagregados son algunas de las recomendaciones clave para promover la equidad de género en el ámbito laboral. Además, vincular la paridad con el éxito empresarial, involucrar a todo el ecosistema y aumentar la visibilidad de las referencias femeninas son estrategias fundamentales para avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades.
En resumen, es fundamental reconocer y abordar los obstáculos que enfrentan las mujeres en el mundo laboral para construir organizaciones más inclusivas, diversas y equitativas. El liderazgo femenino aporta atributos transformadores que pueden impulsar el crecimiento y la innovación en las empresas, por lo que es imperativo seguir trabajando en la eliminación de barreras y en la promoción de la igualdad de género en todos los niveles. ¡Es hora de construir un futuro laboral más justo y equitativo para todas y todos!








