Descubre por qué el protagonista de La casa de papel aborrece la idea de comer nachos en el cine
Cuando se trata de ver una película, es común querer disfrutar de una buena cena mientras se disfruta del espectáculo. Sin embargo, para algunos, como el actor Hovik Keuchkerian, conocido por su papel como Bogotá en La casa de papel, la idea de comer nachos en el cine es una verdadera blasfemia. Aunque muchos podrían estar de acuerdo con él, la realidad es que esta práctica se ha vuelto inevitable en muchas salas de cine.
Cuando voy al cine, me sumerjo por completo en la experiencia. Respeto a los demás espectadores y me aseguro de no distraerme con actividades como revisar el móvil o salir de la sala constantemente. Es por eso que comparto el sentimiento de Keuchkerian cuando se trata de mantener la etiqueta en el cine.
Keuchkerian mencionó en un podcast reciente su aversión por ver a personas comiendo nachos en el cine, y su opinión resonó conmigo. Aunque las palomitas pueden ser más tolerables, el olor y el ruido de los nachos pueden convertir la experiencia cinematográfica en algo más parecido a una cena tex-mex.
Una experiencia cinematográfica inmersiva
Netflix
Keuchkerian sugiere que, si tienes hambre, es mejor esperar hasta después de la película para cenar y comentarla con tranquilidad. Su postura radical sobre la comida en el cine incluye incluso condenar las palomitas, especialmente si se comen con la boca abierta. Su pregunta final, «¿Tienes hambre o quieres ir al cine?«, invita a reflexionar sobre la verdadera razón de visitar una sala de cine.
En mi opinión, la clave está en encontrar un equilibrio entre lo que te apetece hacer y el respeto por la experiencia cinematográfica. Si bien los cines fomentan la compra de alimentos para mantener sus negocios, es importante recordar que la verdadera esencia de ir al cine radica en sumergirse en una historia a través de la pantalla, sin distracciones externas.

Si optas por ir al cine, hazlo para sumergirte en una experiencia visual y auditiva única, lejos de las distracciones cotidianas. Aunque la tentación de disfrutar de una cena completa en la sala pueda ser grande, recordemos que el verdadero propósito de ir al cine es vivir una experiencia cinematográfica inolvidable.
En última instancia, la elección de cómo disfrutar de una película en el cine depende de cada persona, pero mantener la esencia de la experiencia cinematográfica es fundamental para preservar la magia del séptimo arte.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente con la posición de Henneo Magazines o Hobbyconsolas.
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