El riesgo país cerca de romper barrera de los 500 puntos
Los puntos están cada vez más cerca. Son como dos negociadores que en las primeras conversaciones ven que hay una diferencia sustancial entre lo que uno ofrece y lo que el otro pide, pero con el paso del tiempo los puntos se acercan. El riesgo país puede romper el piso del 500 puntos en los próximos días, algo inimaginable hace dos años.
Visión de Wall Street sobre la Argentina
Un informe del Banco de América el viernes pasado refleja cuál es la visión de Wall Street sobre la Argentina. La fuerte compra de reservas que realizó el Banco Central ralentiza parcialmente el proceso de desinflación, pero no lo detiene en absoluto. Esperan que el aumento de precios minoristas en 2026 sea del 20%, cuando antes se estimaba en el 16%. Para 2027, año electoral, el BofA contempla una inflación del 12%, sin cambios respecto a proyecciones anteriores.
Expectativas de tasas reales y dólar
Las tasas reales deberían bajar. La explicación de BofA pasa porque el crecimiento de la demanda estacional de pesos, desde diciembre hasta principios de febrero, es producto del pago de la mitad de bono y vacaciones. Esto coincidió con bajos niveles de efectivo en el Tesoro, por tanto, tuvo que validar tipos más altos en las renovaciones de deuda. A medida que estos factores se corrijan a lo largo de las semanas, las tasas reales disminuirán. En cuanto al dólar, Argentina fluye en medio de un cambio de régimen estructural, que da lugar a un tipo de cambio real de balance más fuerte.
El camino hacia la seducción de inversores
¿Qué espera del gobierno del mercado? Simplemente que con el paso del tiempo los fondos estadounidenses redescubrirán a la Argentina. El riesgo país seguirá cayendo sostenidamente. Que lo haga rápido o no depende de cuánto tiempo les lleve a los inversores ver que las reformas en Argentina en esta ocasión están a prueba de populismo. La Semana Argentina en Manhattan del 9 al 12 de marzo habrá un súper road show con la participación de destacados líderes y directivos de empresas que ya invierten en la Argentina.
Los puntos están cada vez más cerca. Del odio mutuo en la era kirchnerista, el “capital de lucha” en su máxima expresión, pasa ahora a una seducción para inversores. Todo pasa.








