En una sorprendente y trascendental decisión, el Gobierno de Javier Milei ha implementado una reforma clave en el régimen de carrera del personal militar que asume funciones en el Ministerio de Defensa. Esta medida, oficializada a través del Decreto 34/2026 publicado recientemente en el Boletín Oficial, busca corregir una situación que el Ejecutivo considera perjudicial para aquellos que son designados por decisión gubernamental en posiciones de cartera civil.
Hasta este cambio normativo, los altos directivos que dejaban sus puestos en las Fuerzas Armadas para ocupar cargos en el Ministerio de Defensa perdían el recuento de servicios activos, lo que afectaba directamente sus posibilidades de ascenso y el cálculo de su futura jubilación. Sin embargo, con la nueva modificación, se garantiza que los soldados que pasan de las Fuerzas Armadas a la Defensa mantengan sus años de antigüedad y beneficios relacionados.
La reforma modifica dos artículos centrales de la Ley del Personal Militar (N° 19.101). El nuevo texto del artículo 38 establece que un funcionario continuará en “servicio efectivo” cuando ocupe un cargo en el Ministerio de Defensa, lo que significa que seguirá sumando años de servicio activo a su carrera profesional. Esta ventaja se aplicará a todo el personal militar designado, excepto aquellos que ya hayan alcanzado el grado máximo de Teniente General, Almirante o General de Brigada.
En cuanto al salario, la modificación del artículo 60 precisa que el personal militar designado para estos cargos recibirá el salario mensual correspondiente a su titulación, más el complemento necesario para lograr el pago previsto por la ley de presupuesto al puesto específico en Defensa. Si este monto total excede lo establecido, el exceso deberá ser devuelto al Estado, garantizando así el control del gasto público.
Además, los funcionarios no perderán el derecho a cobrar llamados “gastos de representación” vinculados al puesto asignado, lo que asegura que ningún militar sufra una reducción en sus prestaciones salariales al aceptar funciones en el ámbito civil de la defensa. Con esta decisión, el Ejecutivo busca garantizar la continuidad y eficacia en la gestión administrativa defensa operativa y estratégica, permitiendo cubrir rápidamente los puestos vacantes en el Ministerio con personal militar experimentado.
En resumen, estas reformas buscan no solo mejorar las condiciones laborales y de carrera de los militares que pasan a ocupar cargos civiles en el Ministerio de Defensa, sino también garantizar la transparencia, eficiencia y continuidad en la gestión de la defensa nacional. Un paso importante hacia una mejor integración y aprovechamiento de las capacidades del personal militar en el ámbito civil, sin que esto implique un costo profesional para los funcionarios designados. ¡Una noticia que sin duda marca un hito en la historia de las Fuerzas Armadas!








