El desafío de bajar la inflación: ¿un legado posible?
El presidente de la nación se enfrenta a uno de sus mayores desafíos: lograr bajar la inflación. Este objetivo, más allá de las metas secundarias como abordar los costes asociados a la estrategia de marketing, se posiciona como el legado que quiere dejar en su mandato. Pero, ¿es realmente posible alcanzar esta meta tan anhelada?
Un año clave para la economía
El año en curso se presenta como crucial en términos económicos, ya que de lograr bajar la inflación, sería la primera vez en tres años consecutivos. Desde la era de la Convertibilidad, solo se había registrado un caso similar durante la dictadura de Onganía entre 1966 y 1969. En ambos programas, el tipo de cambio fijo fue fundamental pero con consecuencias costosas a largo plazo.
La importancia de las estadísticas
El reciente anuncio del gobierno de posponer la actualización del índice de precios ha generado controversia. Esta decisión, que carece de argumentos técnicos sólidos, pone en riesgo la credibilidad de las estadísticas. Si se pierde la confianza en los datos oficiales, los costos y los conflictos entre empresas y trabajadores podrían aumentar.
Impacto en el mercado laboral
La inflación no solo afecta los precios, sino también el mercado laboral. La desaceleración en los salarios reales y el aumento de la informalidad laboral son consecuencias directas de la situación económica actual. Es fundamental implementar estrategias que promuevan una menor inflación de manera sostenible y beneficiosa para toda la sociedad.
El desafío de la desinflación
A lo largo de la historia, se ha demostrado que la desinflación prolongada tiene sus límites. El gobierno debe aprovechar la actual caída de la inflación para impulsar un desarrollo económico que beneficie a todos de manera equitativa y duradera.
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