En esta noticia tan relevante, nos adentramos en el mundo del Fondo de Desempleo y descubrimos qué documentos son válidos para justificar el cobro de este beneficio tan importante en tiempos de incertidumbre económica.
Perder el trabajo inesperadamente genera gran incertidumbre económica, por eso es fundamental contar con el apoyo del Beneficio de desempleo otorgado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
Al iniciar el proceso, surge la pregunta clave: ¿Por cuánto tiempo se puede percibir este beneficio? La respuesta no es única, ya que la duración del Fondo de Desempleo No es fija para todos los beneficiarios.
El tiempo de recogida varía entre 2 y 12 meses y está directamente relacionado con el tiempo que el trabajador ha estado empleado y cotizando al sistema de seguridad social durante los últimos tres años previos al despido.
Según la normativa oficial vigente de la ANSES, la escala de honorarios mensuales se define de la siguiente manera:
– Tener entre 6 y 11 meses de aportes te da derecho a 2 cuotas.
– De 12 a 23 meses, en 4 cuotas.
– De 24 a 35 meses, en 8 cuotas.
– Con 36 meses o más de aportes se recibe el máximo de 12 cuotas.
Además, existe una extensión en el plazo para las personas con mayor dificultad para reincorporarse al mercado laboral. Los trabajadores mayores de 45 años al momento de la terminación del empleo tienen derecho a recibir el beneficio por 6 meses adicionales a lo que les correspondería por sus aportaciones.
La cantidad mensual a cobrar tampoco es un valor único. Se calcula tomando el 75% de la mejor retribución neta obtenida en los seis meses anteriores al despido. La ANSES aplica límites mínimos y máximos en función del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).
Además del apoyo financiero, el Fondo de Desempleo facilita el acceso a la salud y la seguridad social. Durante el periodo del beneficio, la persona mantiene la cobertura del seguro social, sigue recibiendo Asignaciones Familiares y los meses transcurridos se consideran como aportes efectivos para la jubilación futura.
Para acceder a este programa, es indispensable haber estado en situación legal de desempleo, es decir, haber sido despedido sin justa causa, haber tenido rescindido el contrato o quebrado la empresa empleadora. El beneficio no aplica en casos de renuncia voluntaria.
Los tiempos de gestión son estrictos y es fundamental no descuidarlos. El solicitante tiene un plazo máximo de 90 días hábiles desde la fecha de separación para iniciar el proceso. Si se supera este plazo, la agencia de pensiones deducirá un día de beneficio por cada día de retraso.
La solicitud es gratuita y personal. Los interesados pueden tramitar el fondo de manera presencial en cualquier oficina de la ANSES o en línea a través del canal de Atención Virtual, ingresando con CUIL, Clave de Seguridad Social y la documentación que respalde el despido.
En cuanto a los documentos válidos para justificar el cobro, la ANSES menciona los siguientes:
– Despido sin justa causa: telegrama de despido, carta documento o nota de despido con firma certificada del empleador.
– Despido por quiebra o quiebra preventiva del empleador: nota del síndico que certifique la disolución del contrato de trabajo, sentencia de quiebra autenticada por el tribunal, telegrama del empleador notificando la terminación por quiebra o la copia del Diario Oficial donde se publicó la quiebra.
– Extinción del contrato de trabajo por denuncia del trabajador fundada en justa causa: Telegrama de intimidación y telegrama de despido enviado por el trabajador.
– No renovación de un contrato de duración determinada: copia del contrato de trabajo vencido.
– Muerte de un propietario único: copia certificada del acta de defunción.
– Enfermedad/accidente laboral o no laboral en el momento del cese del último empleo: Certificado médico de aptitud laboral acorde a la situación de salud.
En resumen, el Fondo de Desempleo es un importante respaldo económico para quienes se encuentran en situación de desempleo. Es fundamental conocer los requisitos, plazos y documentación necesaria para acceder a este beneficio y así garantizar una transición más fácil en momentos de incertidumbre laboral.








