La Justicia de Santa Fe decreta quiebra de Bioceres SA: ¿El fin de una era en la biotecnología argentina?
La noticia sacudió al mundo empresarial este martes, cuando la Justicia de Santa Fe dictaminó la quiebra de Bioceres SA, la empresa que dio origen a la exitosa firma de biotecnología Soluciones de cultivos Bioceres (BIOX). Este sorprendente fallo se produce tras reconocer el estado de default de la compañía y su incapacidad para cumplir con sus compromisos financieros, lo que ha llevado a la solicitud de concurso mercantil.
Según el juez Fernando Mécoli, los pasivos de Bioceres SA superan ampliamente a los activos, lo que sugiere una situación de impotencia financiera para mantener la continuidad de la empresa. Con un patrimonio neto negativo de más de 110 millones de dólares, la situación parece ser grave y comprometedora para la compañía.
La resolución judicial llega en medio de una intensa batalla accionaria interna y disputas societarias entre dos figuras clave: Juan Sartori, fundador de Union Group y principal accionista de Moolec, la sociedad controladora de Bioceres SA, y Federico Trucco, exdirector general de Bioceres SA y actual CEO de BIOX. Desde el círculo de Trucco, se afirma que la quiebra de la empresa se debe a una maniobra de Sartori y Moolec para apropiarse de los activos de la compañía, especialmente de BIOX.
Los fundadores y la dirección histórica de Bioceres están en contra de la quiebra y buscan encontrar soluciones alternativas para preservar el valor de la empresa. Aseguran que esta situación representa una ganancia para Moolec de alrededor de US$ 95 millones, lo que ha generado aún más controversia en el caso.
Por otro lado, desde la posición de Moolec se señala que Trucco habría incurrido en decisiones riesgosas de inversión y financiamiento internacional, lo que habría conducido a la actual situación de insolvencia de la empresa. Según fuentes cercanas a Moolec, las cifras de la mala gestión de Trucco son alarmantes, con pérdidas de aproximadamente 157 mil millones de dólares al cierre del año fiscal 2025.
La crisis de Bioceres se remonta al año pasado, cuando la empresa no cumplió con los vencimientos de notas bursátiles por un total de US$ 5,31 millones. Desde entonces, la situación ha ido empeorando, con deudas que superan los 39 millones de dólares y la combinación de negocios entre Moolec y Bioceres Group Limited, que ha consolidado a Moolec como el controlador final de la empresa.
Con la quiebra de Bioceres SA, también se complican las cosas para BIOX, cuyas acciones en Wall Street han caído por debajo de 1 dólar. La empresa se deshizo de su negocio de semillas y dejó la producción local en manos de otras empresas agrícolas. Además, el control de Grupo ProFarm pasó a manos de acreedores, y Rizobacter, controlada por BIOX, ha tenido que reestructurar deuda por millones de dólares.
En resumen, la quiebra de Bioceres SA marca el fin de una era en la biotecnología argentina, con implicaciones significativas para todas las empresas vinculadas a este conglomerado. La batalla legal y las disputas internas entre accionistas prometen seguir generando titulares en los próximos meses, mientras que la incertidumbre planea sobre el futuro de BIOX y sus operaciones en el mercado internacional.








