El avance de las mujeres en la alta dirección ha sufrido un revés impactante en medio de la volatilidad del mercado y la flexibilidad de las políticas de diversidad. Según el último informe Mujeres en los negocios 2026 de Grant Thornton, el porcentaje global de directoras ha caído de 34% a 32,9%. A pesar de resistir en Sudamérica con un 37% de representación femenina, superando a Europa y América del Norte, la disminución a nivel mundial enciende una alerta.
La situación actual confirma que el progreso hacia la equidad no es lineal y que la paridad de género solo se alcanzaría en 2051 si se mantiene el ritmo actual. Muchas empresas han flexibilizado sus programas de diversidad entre 2024 y 2025, pero las medianas empresas enfrentan el desafío de sostener el compromiso en un mercado que demanda mayor transparencia.
Chile y Brasil han fortalecido sus marcos legales para proteger los avances logrados en la región y evitar que se vuelvan frágiles. Matiana Behrends, de Grant Thornton Argentina, destaca la vitalidad única de Suramérica y su ecosistema de empresas familiares y medianas como motor de la economía regional.
Para no perder el terreno ganado, el informe identifica tres pilares estratégicos. El primero es vincular la paridad con el éxito comercial, ya que las empresas con medidas de igualdad tienen un 73% más de probabilidades de crecer anualmente. El segundo pilar es involucrar a todo el ecosistema, desde socios hasta clientes, en los objetivos de igualdad. El tercer pilar es aumentar la visibilidad de las mujeres en roles estratégicos para inspirar a nuevas generaciones y atraer inversiones.
En medio de luces y sombras del 2026, se destaca el crecimiento de los equipos exclusivamente masculinos y el rol clave de las mujeres como directoras financieras. Es fundamental que las empresas consideren las políticas de igualdad como una prioridad absoluta para retener el talento humano.
La advertencia final es clara: dar la espalda a la paridad no solo retrasará el progreso hasta 2051, sino que también implicará perder el recurso más escaso de la década: el talento humano. Es crucial que la visibilidad de las mujeres en roles de alta dirección deje de ser la excepción y se convierta en la norma para un progreso sostenible.








