El potencial sin explotar del campo argentino: ¿Estamos frenando su crecimiento?
Aunque la producción agrícola en Argentina se ha triplicado en los últimos 30 años, el sector se enfrenta a importantes obstáculos que impiden que alcance su máximo potencial. Según estimaciones recientes, la cosecha para la temporada 2025/26 podría alcanzar un récord de 27,7 millones de toneladas, generando más de 4.500 millones de dólares en ingresos. Con una cosecha total proyectada en 154 millones de toneladas, el sector podría ganar hasta 37 mil millones de dólares en divisas.
Sin embargo, un informe elaborado por el IAE y la Universidad Austral alerta sobre la realidad preocupante en la que se encuentra el campo argentino. A pesar de haber logrado una hazaña tecnológica al triplicar su producción con solo duplicar el área plantada, el sector opera en condiciones de «inferioridad» en comparación con sus competidores globales. Esto se debe a una lógica extractivista y al abandono crítico de la infraestructura básica.
El profesor del IAE Business School, Guillermo D’Andrea, señala que Argentina cuenta con una extraordinaria base productiva agroindustrial, pero su potencial se ve limitado por factores macroeconómicos que obstaculizan la inversión y el crecimiento. Actualmente, el país es el tercer exportador de alimentos a nivel mundial, llegando a 160 países y contribuyendo con el 23% del PIB, el 60% de las exportaciones totales y empleando a 4,2 millones de personas.
A pesar de estos logros, el sector agrícola enfrenta importantes obstáculos que limitan su desarrollo. La presión fiscal extrema, la infraestructura en ruinas y el retraso tecnológico en maquinaria son identificados como factores críticos que frenan el potencial del campo argentino. Mientras que competidores como la Unión Europea y Estados Unidos subsidian a sus productores, en Argentina la presión fiscal sobre los ingresos agrícolas es del 55,5%, alcanzando el 63,6% en cultivos clave como la soja y el maíz. Además, el 90% del transporte se realiza por camión, con el 62% de la red viaria siendo caminos municipales sin asfaltar.
A pesar de estos desafíos, el futuro del campo argentino es optimista si se realizan cambios significativos en las políticas y condiciones del sector. Según el Agbarómetro de la Universidad Austral, el 80% de los productores están dispuestos a modernizarse si la rentabilidad mejora. Un estudio conjunto de la Bolsa de Comercio de Rosario y Agmemod indica que, eliminando las retenciones y mejorando la infraestructura y el acceso a la tecnología, la agricultura podría crecer un 90% en los próximos diez años, alcanzando las 251 millones de toneladas.
Es fundamental corregir los déficits de infraestructura y fomentar la inversión tecnológica para que la agricultura pueda convertirse en un motor central del crecimiento argentino. La clave no solo está en el sector agrícola, sino también en el ámbito macroeconómico. Reemplazar la lógica extractivista por una estrategia de inversión y productividad permitirá que la agricultura se convierta en el eje estructural del crecimiento del país. La pregunta es: ¿Estamos listos para desbloquear el verdadero potencial del campo argentino?








