En esta noticia, se destaca el saldo positivo y el descenso en el balance energético durante el mes de febrero. A pesar de que las cifras continúan mostrando un superávit, se evidencia una desaceleración en comparación con el inicio del año. El sector logró un superávit de 486 millones de dólares, producto de exportaciones por US$ 631 millones e importaciones por US$ 145 millones. Este resultado confirma que la energía sigue siendo un importante generador de divisas para el país, aunque con una dinámica más moderada en este mes.
La balanza energética explicó el 62% de la balanza comercial en febrero de 2026, lo que resalta su relevancia en la economía nacional. Aunque en enero se había registrado un superávit mayor de 618 millones de dólares, febrero muestra un cierto deterioro en comparación anual. El balance empeora en 76 millones de dólares respecto al mismo período de 2025, principalmente debido a una caída en las exportaciones parcialmente compensada por menores importaciones.
El efecto precio tuvo un impacto positivo de 15 millones de dólares, mientras que el efecto cantidad fue negativo en 92 millones de dólares, explicando así el deterioro neto en el saldo acumulado. Es importante destacar que la caída no se debe tanto a los precios internacionales como a menores volúmenes, especialmente en las exportaciones.
Por otro lado, las importaciones registraron una baja favorable para el balance, con un ahorro de 77 millones de dólares debido a la caída de precios y 64 millones de dólares por una menor cantidad importada. Este comportamiento forma parte de un cambio estructural en el sector, que muestra una menor dependencia de las importaciones y una mayor consolidación en 2026.
En cuanto a las proyecciones, se espera que las ventas externas de energía superen los 10.000 millones de dólares este año, en comparación con las importaciones de 2.907 millones de dólares, dejando un superávit cercano a 8.093 millones de dólares. El sector energético sigue siendo uno de los principales impulsores del dólar en la economía argentina, con una dinámica más sensible a los volúmenes y la evolución del comercio exterior.








