En esta noticia se revela una realidad preocupante en el mundo empresarial argentino: la excelencia es solo un espejismo. A pesar de las declaraciones optimistas de las empresas sobre su madurez operativa, la verdad es que la mayoría no aplica las herramientas básicas necesarias para alcanzar niveles de competitividad internacional.
El presidente Javier Milei ha popularizado el mantra «no hay dinero» para justificar un fuerte ajuste en el Estado, pero este enfoque se ha trasladado al ámbito corporativo con consecuencias alarmantes. Según el último informe del Observatorio de Excelencia Operativa de la Universidad Austral, el 30% de las empresas argentinas aún realiza su planificación de materiales en hojas de cálculo, lo que evidencia una brecha de capacidades significativa.
La autoevaluación de las empresas también arroja resultados preocupantes. A pesar de que más del 50% declara estar en niveles altos de madurez operativa, la falta de aplicación de herramientas básicas para el cambio cultural revela una desconexión crítica entre la percepción y la realidad.
Para que la excelencia deje de ser un deseo y se convierta en una forma natural de trabajar, es necesario implementar hábitos y rutinas que actualmente están ausentes en la mayoría de las organizaciones. La gestión diaria, el 5S y Kaizen, y la capacitación en metodologías como Lean, Six Sigma y TPM son fundamentales para establecer una cultura de mejora continua que permita alcanzar estándares internacionales de competitividad.
El riesgo de la «Gestión por Excel» es evidente en la cadena de suministro, donde el uso de hojas de cálculo para la planificación de materiales aumenta el riesgo de error, exceso de existencias y costes logísticos. En cuanto a la Industria 4.0, el progreso en la transformación digital es aún insuficiente, con solo un 4,48% de las organizaciones alcanzando un nivel maduro.
En este momento crucial para la industria argentina, es imperativo que las empresas adopten una disciplina operativa, una cultura de mejora continua y un liderazgo orientado a la excelencia operativa. La brecha entre lo que se dice y lo que se hace podría significar la diferencia entre sobrevivir y cerrar en un escenario empresarial que no perdona la ineficiencia.
En resumen, la excelencia operativa es un desafío que las empresas argentinas deben abordar con urgencia si desean mantenerse competitivas en un entorno cada vez más exigente. La brecha de capacidades y la falta de implementación de herramientas básicas son obstáculos que deben superarse con determinación y compromiso.








