La empresa textil Grupo Vicentín Algodonera Avellaneda se encuentra en una situación crítica, con el tiempo corriendo en su contra. Tras entrar en concurso preventivo a finales de 2024, la firma ha recibido una prórroga de 30 días por parte del juez Fabián Lorenzini para llegar a un acuerdo con sus acreedores y evitar la crisis inminente. Sin embargo, el principal acreedor, el Banco de la Nación Argentina, ha rechazado la propuesta de pago presentada por la empresa, lo que complica aún más su situación.
La decisión del BNA es crucial, ya que su respaldo es necesario para que la empresa logre las mayorías exigidas por la ley y así obtener la aprobación judicial del acuerdo. En caso de que no se llegue a un acuerdo, se abrirá una instancia judicial que permitirá a terceros presentar propuestas para hacerse cargo de la empresa, lo que sería el último recurso para evitar la quiebra.
El Tribunal ha instado a las partes a reunirse y negociar al menos tres veces en los próximos días para buscar una solución. A pesar de las dificultades, la planta de Reconquista sigue operativa con 144 empleados y ha logrado reactivar sus operaciones en las plantas desmotadoras ubicadas en Chaco y Santiago del Estero.
En un intento por sobrevivir, la empresa se encuentra en negociaciones para gestionar un préstamo de u$s 250.000 con su principal accionista, VFGIyAE SA, y está considerando la venta de un inmueble en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para obtener liquidez. Además, ha cerrado un acuerdo con Nueva Vicentin para aumentar su producción anual de hilos.
Desde 2024, Algodonera Avellaneda ha enfrentado un deterioro financiero y operativo, lo que la llevó a entrar en concurso preventivo. Las restricciones de financiación, vinculadas a su relación con Vicentin, han complicado aún más su situación. La empresa forma parte del entramado industrial de la agroexportadora, lo que ha limitado su acceso al crédito y dificultado su recuperación.
En conclusión, Grupo Vicentín Algodonera Avellaneda se encuentra en un momento crítico en el que debe negociar con sus acreedores y buscar soluciones para evitar la quiebra. La empresa está en tiempo de descuento y cada decisión que tome será crucial para su futuro.







