El último informe de la Fundación PENSAR, el grupo de expertos del PRO, ha revelado datos preocupantes sobre el consumo familiar en Argentina. Según el documento, el dinamismo que se había registrado durante el año 2025 ha perdido fuerza en los últimos meses, con un alarmante dato: 7 de cada 10 argentinos han tenido que restringir su consumo.
La investigación combina datos del Indicador de Consumo Familiar (ICF) de la consultora Poliarquía con encuestas de opinión pública de Casa Tres y estadísticas del INDEC y del Banco Central (BCRA). Según Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, cada vez más argentinos se ven obligados a limitar su consumo, lo que ha llevado a que el ICF cierre el primer trimestre de 2026 en 118 puntos, con una caída del 3% respecto al trimestre anterior y del 10% en comparación al mismo periodo del año pasado.
El informe también destaca que el 68% de los argentinos ha tenido que renunciar a algún servicio o actividad habitual. Los rubros más afectados son el ocio, las marcas líderes, la ropa, las vacaciones, las plataformas digitales, el vehículo y el prepago. Además, el 59% de los encuestados admitió haberse retrasado o dejado de pagar algo por motivos económicos, siendo las tarjetas de crédito, los servicios y los préstamos los principales conceptos impagos.
La morosidad en préstamos personales alcanzó el 14%, en tarjetas de crédito el 12% y en sectores de estrato socioeconómico bajo el 34%, según datos del Banco Central. La deuda de los hogares con el sistema financiero ha crecido en $36 billones, con niveles de morosidad descritos como “casi sin precedentes”.
El consumo privado ha aumentado un 7,9% en 2025, el nivel más alto desde que el INDEC inició la serie en 2004. Sin embargo, el repunte se concentra en bienes duraderos y turismo extranjero, mientras que los canales de consumo cotidiano como la ropa, los celulares, los mayoristas y los supermercados han experimentado caídas significativas.
En resumen, el informe de la Fundación PENSAR liderado por María Eugenia Vidal advierte de un panorama complejo en el que cada vez más familias argentinas se ven obligadas a limitar su consumo, enfrentando niveles de morosidad preocupantes y una pérdida de dinamismo en sus gastos habituales. Esta situación se da en medio de un cambio de modelo económico en el país, que plantea desafíos importantes para la recuperación y el bienestar de la población.






