El Nuevo Orden de Julios: La Revolución Energética que Estamos Viviendo
El autor, asesor senior de Carlyle Group y codirector ejecutivo de Abaxx Markets, nos introduce en un nuevo régimen que está transformando los mercados energéticos y la economía global. Se ha impuesto el Nuevo orden de julios, donde la seguridad energética se ha convertido en la fuerza dominante que da forma a las inversiones, las alianzas geopolíticas y los precios de las materias primas.
La Crisis del Estrecho de Ormuz y la Prueba de Estrés del Nuevo Régimen
Durante una década, el mundo subvaluó la seguridad energética física, y la crisis del Estrecho de Ormuz ha sido la primera gran prueba de estrés de este nuevo régimen. Reveló qué países se prepararon y cuáles improvisaron.
China: Preparación y Flexibilidad
Mientras Washington y Bruselas se polarizaban entre la energía verde y la marrón, China construyó una infraestructura que le permite una flexibilidad sin igual en el mercado energético. China ha invertido en energía solar, nuclear y vehículos eléctricos, lo que le permite ser el mayor importador de energía del mundo y tener la capacidad de flexibilizar su demanda a voluntad.
El Impacto en Occidente
Mientras China se preparaba para el Nuevo Orden de Julios, Occidente seguía con sus políticas habituales, exportando su propia póliza de seguro en forma de petróleo crudo. Sin embargo, esta estrategia autodestructiva podría traer consecuencias en el futuro, ya que retrasa la inversión necesaria para garantizar una seguridad energética real.
La Lección de Jimmy Carter
En 1977, Jimmy Carter advirtió sobre la importancia de la seguridad energética y la necesidad de una transición energética. Sin embargo, su mensaje fue ignorado. Hoy, China está recogiendo los frutos de sus inversiones, mientras que Occidente paga el costo de su inacción.
En conclusión, el Nuevo Orden de Julios está transformando el panorama energético mundial. China ha demostrado la importancia de la preparación y la flexibilidad, mientras que Occidente enfrenta los desafíos de una política autodestructiva. Es hora de aprender de las lecciones del pasado y tomar medidas para garantizar una seguridad energética sostenible en el futuro.








