Millones de trabajadores en relación de dependencia reciben en junio la tan esperada primera cuota del Salario Anual Complementario (SACO), más conocido como bono. Pero lo que muchos desconocen es que estos ingresos pueden estar sujetos a impuestos, específicamente al Impuesto sobre la renta, lo que puede afectar significativamente el bolsillo de los trabajadores dependiendo de cómo lo liquide la empresa.
La importancia de comprender la retención del bono
Según la Resolución General ARCA 4003, mes a mes, el empresario debe calcular una doceava parte de una posible bonificación e incorporarla a la base imponible del salario. A esta renta teórica se le aplica una deducción proporcional especial y se retiene el impuesto según la escala vigente.
Existen dos caminos para liquidar la diferencia entre la bonificación real y la retenida anticipadamente mes a mes.
La opción tradicional: ajuste en junio
En el esquema más común, la empresa suma los seis anticipos descontados entre enero y junio y, al pagar el SAC, retiene la diferencia correspondiente.
El problema con este método radica en el momento: en junio aún se aplican las escalas y deducciones del primer semestre, sin tener en cuenta la actualización por inflación que entra en vigor el 1 de julio. Esto puede resultar en un descuento extraordinario para el trabajador cuando recibe el bono, calculado con parámetros desactualizados.
La opción del aplazamiento: beneficio para el trabajador
La alternativa consiste en seguir descontando solo la doceava parte del salario, tanto en junio como en los meses siguientes, sin realizar ajustes adicionales al cobrar el SAC. En este caso, el cálculo final del impuesto sobre la bonificación se realiza en la liquidación anual que el empresario elabora en abril del año siguiente.
Esta opción mejora la liquidez inmediata y permite que la liquidación final se realice con las escalas y deducciones actualizadas por inflación, lo que puede reducir o incluso eliminar el impuesto sobre esa diferencia.
¿Por qué la diferencia no es neutral?
Según explica el recaudador de impuestos Sebastián Domínguez, CEO de COSUDE Asesores Tributarios, la elección del método a aplicar no es neutral para el resultado final del trabajador. En el caso del aplazamiento, el ajuste se pospone hasta la liquidación anual, lo que puede resultar en un menor impuesto a pagar.
¿Qué debe hacer el trabajador?
El mecanismo de aplazamiento no es automático y depende de la decisión contable de cada empresa. Aquellos trabajadores que deseen acceder a este beneficio deben comunicarse con el área de Recursos Humanos o la firma contable de su empleador y solicitar formalmente que la liquidación del impuesto de bonificación se realice bajo este esquema.
Además, es fundamental mantener actualizadas las deducciones personales en el sistema SIRADIG-Trabajador, ya que estas declaraciones impactan directamente en el importe final calculado en la liquidación anual de abril.
¿Quiénes reciben el bono?
El SAC llega a todos los trabajadores registrados, tanto del sector público como privado, así como a los jubilados y pensionados del régimen previsional argentino. Quedan excluidos los trabajadores informales, monotributistas y cuentapropistas, ya que estos regímenes no incluyen el pago de este beneficio.
La normativa laboral establece el 30 de junio como fecha límite para el pago de la primera cuota, con una tolerancia de hasta cuatro días hábiles para las empresas.








