La realidad económica detrás de las cifras: ¿Realmente estamos en un máximo histórico de actividad?
El Gobierno ha estado enfatizando constantemente que la economía se encuentra en un máximo histórico de actividad, con un pico en el consumo privado. Sin embargo, los datos presentados por el INDEC cuentan una historia diferente. En abril, el Estimador Mensual de Actividad confirmó una caída del 1,5% con respecto a marzo, pero un aumento del 1,6% en comparación con abril del año pasado. A pesar de estos números, la percepción en las calles choca con el relato oficial, ya que la actividad está siendo impulsada principalmente por un grupo selecto de sectores como el agro, minería, energía y bancos.
Disociación entre estadística y realidad en el consumo privado
A pesar de las cifras positivas presentadas por el Gobierno, la consultora PxQ revela una realidad diferente. Las ventas de automóviles han disminuido un 30% desde 2017, las ventas de supermercados han caído un 17% y la masa salarial real ha disminuido un 10%. Además, el consumo del hogar se ve inflado por gastos fijos como electricidad, gas, comunicaciones y impuestos. Aunque la actividad económica y el consumo agregado se mantienen por encima de los niveles de noviembre de 2017, la realidad del consumo interno no refleja un verdadero auge.
El desafío del consumo interno y la apuesta del Gobierno
El Gobierno se enfrenta al desafío de reactivar el consumo interno, especialmente de cara a las elecciones del 2027. Sin embargo, las proyecciones indican una caída del 25% en las matriculaciones de coches en junio y una disminución del 10% en el primer semestre. La confianza en la desinflación y la recuperación del poder adquisitivo del salario se presentan como las principales estrategias para impulsar el consumo y el comercio.
El lento retorno del crédito y sus implicaciones
A pesar de la apuesta del Gobierno por el retorno del crédito como motor de las ventas, el proceso podría ser más lento de lo esperado. Según datos del CENDEU, cerca de 6,8 millones de personas tienen préstamos en mora en el sistema financiero, lo que limita la capacidad de crecimiento. Las altas tasas de interés, la inflación proyectada y la selectividad de los bancos en la concesión de créditos contribuyen a esta situación.
Impacto en los salarios reales y la morosidad
La evolución de los salarios reales y la morosidad en los préstamos reflejan las dificultades para impulsar el consumo interno. A pesar de la mejora en los salarios privados registrados, estos siguen siendo un 3,5% inferiores a los niveles de noviembre de 2023. La morosidad no ha disminuido significativamente debido a la falta de crecimiento en el crédito, lo que dificulta la recuperación económica.
En resumen, a pesar de las cifras positivas presentadas por el Gobierno, la realidad económica detrás de estas cifras muestra un panorama más complejo. La disociación entre estadística y percepción en la calle, la lentitud en el retorno del crédito y la situación de los salarios reales y la morosidad plantean desafíos significativos para la reactivación del consumo interno y la recuperación económica en general.








