El Impuesto al Cheque: Una carga económica que persiste
Desde hace 25 años, el impuesto sobre débitos y créditos bancarios, más conocido como el impuesto al cheque, ha sido uno de los elementos más controvertidos del sistema tributario argentino. Promovido en 2001 por el ex Ministro de Economía, Domingo Cavallo, este tributo ha sido considerado como uno de los más distorsionadores para la economía del país.
Este homenaje, que en sus inicios fue de naturaleza temporal, grava las transacciones financieras con una tasa del 0,6%, afectando tanto a depósitos como a retiros en cuentas bancarias, tanto personales como comerciales. A pesar de los esfuerzos del gobierno de Javier Milei por eliminarlo, la recaudación que genera representa alrededor del 1,4% del PIB en 2025, lo que dificulta su eliminación a corto plazo.
La Unión Industrial Argentina (UIA) ha propuesto un plan para reducir la incidencia de este impuesto, con el objetivo de aliviar la carga tributaria y mejorar la competitividad en el sector transable. La idea es que las pequeñas y medianas empresas puedan calcular el impuesto sobre débitos y créditos al 100% como pago a cuenta del IVA y del Impuesto sobre la Renta, con un porcentaje gradualmente mayor para el resto de empresas hasta lograr su completa eliminación.
Actualmente, las micro y pequeñas empresas pueden calcular el 100% del impuesto pagado contra el pago de Utilidades, mientras que las medianas empresas industriales solo pueden calcular el 60%. Desde la UIA se destaca que este tributo se recoge diariamente y que el Gobierno es consciente del daño que provoca a la actividad económica.
Según el ministro Luis Caputo, el Gobierno tiene la intención de eliminar este impuesto a los cheques en un segundo mandato, junto con otras retenciones, pero su peso en la recaudación ha sido un obstáculo importante. Sin embargo, existe la posibilidad de que el Ejecutivo pueda eliminarlo a través de un decreto, sin necesidad de enviar una ley al Congreso.
La UIA está impulsando un "pacto industrial federal" que incluye la reducción de impuestos para aliviar la carga de las empresas. A pesar de las recientes medidas para eliminar los Derechos de Exportación (DEX) para productos industriales, las empresas aún enfrentan una presión tributaria del 56%, lo que representa un aumento del 6% respecto a 2023.
En un informe reciente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), se destaca que el impuesto al cheque representa el 5,9% de la recaudación consolidada, ubicándose por debajo de otros impuestos como el IVA y Ganancias. A pesar de su relativa baja incidencia, este tributo sigue generando controversia y debate en el ámbito económico argentino.








