En el año 1871, en la remota isla de Ámsterdam, un granjero llamado Heurtin se encontró con cinco vacas abandonadas en medio de la nada. Este grupo fundador sobrevivió durante más de un siglo en condiciones extremas, convirtiéndose en una manada de miles de animales que desafiaba las adversidades del entorno insular.
Un estudio científico publicado en julio de 2024 reveló hallazgos sorprendentes sobre el ADN de estas vacas de islas remotas. Los genetistas analizaron muestras obtenidas en 1992 y 2006, antes de la erradicación del último ejemplar en 2010. Lo que descubrieron desmanteló una teoría previamente aceptada por la ciencia.
El genoma del ganado reveló dos líneas de descendencia claramente diferenciadas: aproximadamente tres cuartas partes provenían de razas taurinas europeas relacionadas con la Jersey actual, mientras que la cuarta parte restante correspondía a cebúes del océano Índico. Esta combinación genética, presente desde la llegada de los fundadores a la isla, les proporcionó las herramientas biológicas necesarias para adaptarse al entorno hostil de vientos huracanados, frío y escasez de agua dulce.
Contrario a una investigación previa que sugería un nanismo insular acelerado en la manada, el análisis genético no encontró señales de selección para la reducción de tamaño. Los datos indican que los fundadores ya eran pequeños al llegar a la isla, y su diversidad genética les permitió prosperar en condiciones desafiantes.
El mestizaje entre parientes fue inevitable en generaciones posteriores, con niveles de endogamia cercanos al 30%. A pesar de esto, el rebaño no colapsó, ya que se expandió lo suficientemente rápido como para mantener la diversidad genética y evitar problemas genéticos hereditarios.
El estudio fue posible gracias a la conservación de muestras biológicas en décadas anteriores a la erradicación de los animales en 2010. Esto permitió reconstruir la historia genética completa de la manada, que comenzó con tan solo cinco vacas en una isla remota.
A pesar de su historia fascinante, el rebaño fue eliminado en 2010 como parte de un plan de restauración ecológica para proteger especies endémicas en la isla. Años después, en 2019, las Tierras y Mares del Sur de Francia fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, incluyendo la misteriosa isla de Ámsterdam y su increíble historia de supervivencia animal.







