Al rendirse a la autocracia en la lucha contra COVID-19, Hungría envenena los ideales europeos:


La UE debe proponer y adoptar rápidamente sanciones contra el último ‘retroceso democrático’ del gobierno húngaro, dicen los principales políticos europeos, los medios de comunicación y los líderes de la sociedad civil en una carta abierta cuyos firmantes incluyen al ex presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker, filósofo Bernard-Henri Lévy y el fundador de EURACTIV, Christophe Leclercq.

Los europeos necesitamos luchar contra dos virus, simultánea e igualmente vehementemente: COVID-19, atacando nuestros cuerpos, y otra infección más dirigida a nuestros ideales y democracias.

El 30 de marzo de 2020, el Parlamento húngaro adoptó un texto que permite al gobierno suspender la aplicación de ciertas leyes, apartarse de las disposiciones consagradas en las existentes e implementar medidas extraordinarias adicionales por decreto por un período de tiempo prácticamente ilimitado, con nuevas limitaciones. en medios e información.

Tal concentración de poder no tiene precedentes en la Unión Europea. No sirve para la lucha contra Covid-19 o sus consecuencias económicas; en cambio, abre la puerta a todo tipo de abusos, con los activos públicos y privados ahora a merced de un ejecutivo que es en gran medida responsable. Es la culminación de la deriva de 10 años de Hungría hacia el autoritarismo, y es peligroso.

De hecho, es muy preocupante que hayamos observado al Primer Ministro Viktor Orbán embarcar a su país en una senda divergente de las normas y valores europeos durante la última década. Esta toma de poder en respuesta a Covid-19 es solo un capítulo nuevo y alarmante en un largo proceso de retroceso democrático.

La oposición política, el diálogo social y la libertad de expresión se han silenciado cada vez más, con varias universidades, centros culturales, grupos empresariales y organizaciones de la sociedad civil que sufren la carga de la autoridad del Sr. Orbàn.

El Parlamento Europeo ha analizado y condenado en dos ocasiones esta deriva antidemocrática con los informes Tavares y Sargentini en 2013 y 2018, respectivamente.

Para aquellos que creen en los valores del estado de derecho y el gobierno democrático, la inacción no es una opción. La Unión corre el riesgo de desacreditar todos sus esfuerzos para fomentar procesos democráticos, el estado de derecho, la transparencia, la solidaridad y el diálogo social no solo en todos los Estados miembros sino también entre los países candidatos.

Para enfrentar esta pandemia que define la generación, todos los países de la UE deben adoptar medidas difíciles que, en cierta medida, limitan los derechos civiles de sus ciudadanos. Sin embargo, estas medidas deben seguir siendo proporcionadas y justificadas, y de carácter temporal.

La habilitación de la regla por decretos gubernamentales por un tiempo prácticamente ilimitado, es una violación grave de los Tratados de la UE, de la Carta de los Derechos Fundamentales y del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Por eso, denunciar y sancionar el ataque del Sr. Orbán a la democracia es más crucial hoy que nunca.

Por lo tanto, pedimos a todas las partes interesadas (instituciones europeas, instituciones nacionales y gobiernos, ciudadanos, sociedad civil y medios de comunicación) que estén tan atentas como puedan. Es hora de una movilización generalizada y acción colectiva.

Hacemos un llamado a los medios nacionales para que dediquen segmentos de noticias a la situación húngara, diariamente si es necesario. También les pedimos que otorguen a los ciudadanos húngaros, como ciudadanos europeos, acceso gratuito a su contenido como fuente de información pluralista e independiente.

Pedimos a la Comisión, como guardiana de los Tratados, que reaccione con urgencia y proponga sanciones proporcionales a la gravedad de una violación tan inaceptable de las normas y valores europeos.

El Parlamento Europeo y el Consejo deberían adoptar estas sanciones sin demora.

Covid-19 debe y será vencido gracias a procesos democráticos, acción transparente e información pluralista. Es defendiendo estos valores que movilizaremos a la población europea en general y aseguraremos que nuestro camino común hacia la recuperación cuente con un amplio apoyo.

Finalmente, pedimos a todos los ciudadanos europeos que vean lo que está sucediendo en Hungría, no como una externalidad, sino como una amenaza fundamental para nuestro interés común.

Es hora de que todos nos unamos en esta lucha. Lo que está en juego no es solo nuestra salud, sino nuestros ideales compartidos y la supervivencia de nuestra Unión y las democracias.

* La lista completa de los firmantes se puede encontrar en www.civico.eu