Apoyo entre mujeres: Hablar de la violencia femenina y por qué surge

Las mujeres hablan mucho de violencia contra la mujer, siempre dirigida a los hombres. El movimiento Me Too, entre otros, habla del hombre como verdugo. Pero muchas veces esta violencia es propiciada de mujer a mujer. A veces el ambiente de trabajo se vuelve tóxico por nosotros mismos.

El clima familiar y social también. ¡Sí, mi querido lector! Estás leyendo correctamente, soy mujer y admito abierta y públicamente que las mujeres pueden ser nuestro peor enemigo. ¿Por qué? Envidia, celos, miedo, rencor, ¡qué se yo! En mi experiencia laboral de 20 años, las propias mujeres han sido mis peores enemigas y, por otro lado, he encontrado en las mujeres a mis mayores aliadas.

Excelentes mujeres que sin ellas no hubiera podido hacer ni la mitad de lo que he logrado. Puede ser que yo mismo haya sido, sin saberlo, y aclaro que, desde un punto de ignorancia, un obstáculo para alguien, pero también siempre que he podido ayudar, lo he hecho de forma consciente y desinteresada. Soy fiel creyente de que lo que das te regresa. También he tenido la desgracia y el dolor de ser utilizado por algunas mujeres, que se aprovecharon de mí y me traicionaron. Duele mucho.

Cuando uno evoluciona, madura, se gana las cosas con fuerza y ​​se siente más seguro de sí mismo, es mucho más fácil ser generoso con los demás y ayudar desde ese punto. Por otro lado, este crecimiento profesional y espiritual te permite tener una mejor perspectiva y no caer en juegos o provocaciones. Empiezas a no tomarte las cosas personalmente.

La clave sería hacer una tribu entre mujeres, apoyarse, hermanarse y vestirse. Tener entre nosotros un código de ética de prestigio y alianza donde nos demos cuenta que si el que está a tu lado brilla, no significa que te eclipsa, sino entender que es todo lo contrario, su luz te ilumina. Ninfa Salinas, presidenta de la junta directiva de Fundación Azteca, los llama círculos de prosperidad, quien dice que “la verdadera libertad de la mujer se encuentra en la educación, no en la escolarización”. Y que cada mujer es libre de vivir y/o expresar su feminismo como quiera. Yo me quedo con esto.

Porque es precisamente en este punto donde a veces las mujeres tendemos a tener una visión muy estricta de cómo ejercer ese feminismo, como si hubiera un código de conducta preestablecido. Se puede ser feminista siendo femenina, viviendo y conviviendo en paz y armonía con los hombres y con las mujeres que deciden no serlo. Para ello es necesario entender bien qué es el feminismo: Un movimiento político y social que lucha por la igualdad de género y por el reconocimiento de la mujer como persona natural y sujeto de derecho.

Igualdad de libertad y eliminación de la violencia contra la mujer. El feminismo no es nuevo, surgió alrededor del siglo XVIII, aunque históricamente ha tenido muchas etapas, pero desde finales del siglo XX han surgido muchas formas nuevas de feminismo, que son las que nos ha tocado vivir. Ser feminista no es sinónimo de misandria, esto es muy importante. Crear círculos de prosperidad con las mujeres que te rodean debe ser el capricho en el que nos centremos.

MAÍZ

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