Arm/SoftBank: flotar no decidirá si la ciudad se hunde o nada

La City de Londres está en pánico. Algunos grandes creen que su credibilidad se verá gravemente dañada a menos que el diseñador de chips británico Arm vuelva a estar en la lista. La primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, está cortejando al propietario japonés de Arm, SoftBank, en un último esfuerzo por salvar un trato.

Los escépticos deberían preguntarse: si Arm fue tan bueno para Londres, ¿por qué los inversores lo vendieron en primer lugar?

Cuando SoftBank adquirió la empresa con sede en Cambridge por 24.000 millones de libras esterlinas en 2016, los analistas y comentaristas aplaudieron. Esta columna aplaudió la prima del 43 por ciento y elogió el acuerdo como un testimonio de la innovación británica.

La arquitectura de chip de bajo consumo de Arm conquistó los teléfonos inteligentes y las tabletas. El consenso en ese entonces era que un mayor crecimiento podría ser difícil. Los expertos argumentaron a favor de tomar el efectivo.

Esos juicios han envejecido sorprendentemente bien.

Es cierto que las ventas de Arm aumentaron un 35 por ciento el año pasado a 2700 millones de dólares, mientras que el Ebitda alcanzó los 1000 millones de dólares. La electrificación y la conectividad de los vehículos están demostrando ser lucrativas.

Sin embargo, Arm sigue siendo un pececillo relativo. Solo 10 de las 76 empresas del índice de tecnología S&P 500 de EE. UU. tienen menores ingresos. Esta comparación es importante porque la empresa puede optar por una cotización dual en el Reino Unido y los EE. UU. Las empresas que fabrican chips suelen valer más que Arm, que solo vende licencias para diseños.

Si los inversores creen que Arm puede seguir creciendo rápidamente, debería lograr una valoración superior. A 10 veces las ventas a plazo, Arm tendría un precio de 35.000 millones de dólares. Eso le permitiría ubicarse en la parte inferior de la lista de las 40 acciones más importantes del índice, aunque está muy por debajo del valor empresarial de 125.000 millones de dólares de su lento rival Intel. El precio difícilmente sería un respaldo resonante de la perspicacia de SoftBank.

Es discutible si Arm puede mantener sus márgenes y crecimiento. Es un negocio importante, pero es valioso principalmente porque pocos pueden hacer lo que hace. Su dominio ahora está amenazado por Risc-V, una arquitectura de código abierto que está ganando terreno. La venta de armas, no su devolución, podría terminar siendo el trato por el que la Ciudad quiere ser recordada.

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