Superávit primario en 2025: una señal alentadora para la economía
Por segundo año consecutivo en 2025, el país logró un **superávit primario** en sus cuentas públicas. Esta noticia es de suma importancia, sobre todo después de un año electoral que dejó huellas en la economía, como la eliminación temporal de las **retenciones** para aumentar la oferta de dólares. En términos del Producto Interno Bruto (PIB), el superávit alcanzó un 1,4%, superando el compromiso inicial con el **FMI**, aunque quedó por debajo del 1,6% anunciado. Esta diferencia no cambia las expectativas, pero resalta las dificultades que surgen una vez que se pasa de medidas más drásticas, como la «motosierra», a ajustes más precisos con las «tijeras».
Desafíos y proyecciones para el futuro
El gasto primario representó el 14,5% del PIB en 2025 y volvió a niveles similares a los de 2007, durante la convertibilidad. El ajuste realizado en términos del producto fue del 0,5% anual, acumulando -5 puntos porcentuales en dos años. Es evidente que la capacidad de realizar recortes encontró sus límites, especialmente en rubros como jubilaciones y pensiones contributivas, que volvieron a niveles de 2023 en términos de PIB.
Para este año, el FMI proyectó un superávit primario del 2,2% del PIB, con un aumento al 2,5% en 2027. Sin embargo, alcanzar estas metas parece un desafío optimista dadas las múltiples variables a considerar y la complejidad del panorama económico actual.
Impacto en programas sociales y subsidios
La política de segmentación de tarifas en energía ha contribuido a la reducción de los subsidios, que se encuentran en niveles mínimos históricos. Sin embargo, surge la interrogante sobre hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a disminuirlos en un contexto de inflación creciente. Por otro lado, los ajustes en programas sociales han representado un 1,1% del PIB desde que asumió el gobierno, con la posibilidad de un mayor ajuste en el futuro.
En cuanto a los salarios y la inversión pública, se prevé mantener cierta estabilidad en sus niveles en relación al PIB, con un enfoque en la inversión directa real y la continuidad de mínimos históricos en infraestructura.
Desafíos y perspectivas a futuro
Mantener el superávit primario sin afectar la actividad económica ni profundizar las tensiones sociales es el desafío clave para el Gobierno. A pesar de ser un logro positivo, es fundamental encontrar un equilibrio que permita sostener la estabilidad económica a largo plazo. La incertidumbre y las variables en juego hacen que la planificación y la ejecución de políticas económicas sean fundamentales para el futuro del país.








