En una noticia que sacude al sector lácteo, se revelan los impactantes números de las exportaciones en el año 2025. Con un valor total de US$ 1.690 millones y un aumento del 18% en la cantidad de litros exportados, el sector lácteo ha alcanzado su punto más alto en los últimos 12 años. Sin embargo, detrás de estos números alentadores se esconde una realidad preocupante: la rentabilidad del sector se ve amenazada por una carga fiscal insoportable.
El informe elaborado por la Confederación Rural Argentina (CRA), en colaboración con la Mesa de Productores de Leche Santa Fe (Meprolsafe) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), revela que los productores lácteos deben hacer frente a un total de 37 impuestos anuales a nivel nacional, provincial y municipal.
A nivel nacional, se destacan impuestos como el Impuesto sobre la Renta, que puede representar hasta el 35% del beneficio neto para rentas superiores a $347 millones. Por otro lado, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), con una tasa del 21%, y el impuesto sobre débitos y créditos bancarios, conocido como el "cheque de impuestos", también impactan en la rentabilidad de los productores.
En el ámbito provincial, impuestos como el Ingresos Brutos y Timbres y Bienes Raíces Rurales son señalados como los de mayor impacto, con tasas que oscilan entre el 1,5% y el 5% y un efecto cascada acumulativo que afecta la cadena productiva. A nivel municipal, los impuestos municipales son considerados como "impuestos disfrazados de tasas", ya que son aplicados por los gobiernos locales sin necesariamente brindar los servicios prometidos.
A pesar del crecimiento en las exportaciones y la competitividad internacional alcanzada por la cadena láctea, la presión fiscal se presenta como un obstáculo importante para la rentabilidad y el desarrollo sostenible del sector. Los productores claman por una revisión de la carga impositiva, que les permita mantener su competitividad en el mercado nacional e internacional, y asegurar su sustentabilidad a largo plazo.








