En una decisión sorpresiva, el Gobierno ha cedido y eliminado la reducción de los tipos impositivos del impuesto sobre la renta del proyecto de Ley de Modernización Laboral que se debatirá en el Senado este miércoles. Esta medida ha generado un gran revuelo en el ámbito político y económico, ya que se esperaba que esta reducción fuera parte fundamental de la reforma tributaria que se estaba proponiendo.
La eliminación del artículo 190, que proponía una reducción de los tipos impositivos en los tramos 2 y 3, ha sido el centro de atención en las últimas horas. Este artículo tenía como objetivo reducir los porcentajes del impuesto sobre la renta del 30% al 27% y del 35% al 31,5%, lo que hubiera tenido un impacto fiscal significativo a partir de 2027.
La decisión fue tomada luego de una reunión de la cúpula ministerial, en la que se evaluaron las sugerencias de los gobernadores y se llegó a la conclusión de que el impacto fiscal directo inicial para la Nación, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sería demasiado alto. Según estimaciones, el impacto económico de esta medida habría sido de aproximadamente 1,9 billones de dólares, lo que representaría un 0,22% del PIB.
A pesar de esta eliminación, el proyecto de ley mantiene la exención de impuestos para el alquiler de propiedades destinadas a uso residencial. Esta medida busca fomentar la inversión y el crecimiento económico, así como aumentar la rentabilidad del sector inmobiliario y crear empleo.
En resumen, la eliminación del artículo 190 ha generado un debate intenso en el ámbito político y económico, y ha puesto de manifiesto la importancia de encontrar un equilibrio entre la necesidad de reformas tributarias y la preservación del superávit fiscal. A medida que se acerca la votación en el Senado, será crucial analizar en detalle las implicaciones de esta decisión y sus posibles consecuencias para la economía argentina.







