Cómo Bélgica se prepara para mantener el suministro de agua potable a pesar de la sequía | Europa |

En Ranst, cerca de Amberes, en Bélgica, el sol caliente se refleja en el pequeño lago del canal Albert. Sería bueno refrescarse en el agua, porque el calor azota la región desde hace varias semanas. Pero este lago no es un lugar de esparcimiento, sino un embalse para abastecer de agua potable a la región. Debido a la creciente sequía de los últimos años, Bélgica planea construir más embalses de este tipo. También aquí en el canal Albert, donde ya existe uno de estos depósitos. «Una pieza del rompecabezas para hacer frente a los efectos del cambio climático», dice Senne van Rompaey, coordinador estratégico de la empresa local de suministro de agua Water-Link.

El embalse de agua se está construyendo bajo el «Blue Deal», un paquete de medidas que el gobierno flamenco puso en marcha hace dos años, con un total de 148 proyectos. Se están invirtiendo casi 500 millones de euros, parte de los cuales provienen del fondo de la Unión Europea para la recuperación tras la pandemia.

Agua en lugar de industria

Aquí, en el Canal Albert, cerca de Amberes, el gobierno flamenco planeó construir un área industrial, pero la creciente sequía los obligó a cambiar de planes. El ministro flamenco de Medio Ambiente, Zuhal Demir, ha anunciado que en lugar del parque industrial de Ranst, en el extremo este de la provincia de Amberes, se construirá una nueva cuenca de almacenamiento. De esta forma quiere asegurarse el suministro de agua potable para los próximos años, ya que Bélgica, y especialmente Flandes, se encuentran amenazadas por la sequía.

La implementación del proyecto está a cargo de Water-Link, el proveedor de agua local. La idea: en invierno, el embalse se llena con el exceso de agua del canal Albert. En verano, el agua del embalse se depura para poder utilizarla como agua potable. El canal Albert es alimentado por el río Mosa, del cual Water-Link extrae el 40 % del agua potable de Flandes.

Van Rompaey explica que hace unos años todo indicaba que se iban a necesitar más embalses para asegurar el suministro de agua a largo plazo en la región. «Actualmente asumimos que podremos garantizar la seguridad del suministro hasta finales de septiembre», dice van Rompaey.

Este año todavía no ha sido necesario utilizar el agua de los embalses. La evolución de la situación en un futuro cercano depende del consumo de agua en la región y del clima, explica Patrick Meire, profesor de biología y experto en agua de la Universidad de Amberes. El nuevo depósito de agua de Ranst debería estar disponible en 2028 como muy pronto, si el proceso de aprobación y los trabajos de construcción a lo largo de una reserva natural transcurren sin problemas. De lo contrario, la construcción podría durar hasta 2030.

Repensar la gestión del agua a través del Blue Deal

En el marco del Blue Deal, también está previsto llevar a cabo toda una serie de proyectos de construcción. Por ejemplo, está previsto renaturalizar los ríos para que el agua permanezca el mayor tiempo posible en el territorio y rompa las zonas selladas por la construcción. Ya se han creado 1.600 hectáreas de humedales y se han construido las primeras cuencas de retención de agua de lluvia.

Se necesita un nuevo enfoque, explica el experto van Rompaey: «Históricamente, en Flandes hemos hecho lo contrario: nos hemos asegurado de que el agua fluya de la tierra al mar lo más rápido posible. Ante el cambio climático, tenemos que invertir este proceso». «.

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