cómo la policía de Estados Unidos usa la fuerza contra los menores

Royal Smart recuerda cada detalle: la sensación de las esposas en las muñecas. El pánico que sintió al ser llevado afuera en la fría oscuridad de marzo con los brazos en alto para encontrarse con una muralla de policías que le apuntaban con armas.

Tenía 8 años.

Ni él ni nadie en la casa de su familia en el South Side de Chicago fue detenido aquella noche de hace dos años, y la policía, con una orden judicial de buscar de armas ilegales, no encontró ninguna. Pero incluso ahora, en las pesadillas y en los momentos de vigilia, lo atormentan visiones de agentes irrumpiendo en casas y destrozando las habitaciones, ordenando a la gente tirarse al piso.

“No puedo dormir”, dice. “No dejo de pensar en que puede llegar la policía”.

Los niños como Royal no fueron el centro de atención después de que George Floyd muriera a manos de la policía en 2020, lo que provocó un intenso debate sobre el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía, especialmente con los adultos de color.

Los niños siguen siendo una adición tardía a las reformas propuestas por los legisladores e impulsadas por los departamentos de policía. Sin embargo, una investigación de Associated Press ha revelado que niños de tan sólo 6 años han sido tratados con dureza –incluso de manera brutal– por los agentes de la ley.

Han sido esposados, derribados con pistolas paralizantes, arrojados al suelo e inmovilizados por agentes a menudo mucho más grandes que ellos. Los departamentos de todo el país tienen pocas o ninguna valla de contención para evitar estos incidentes.

Imagen de la Policía de Chicago muestran al pequeño Royal Smart de 8 años en al calle rodeado de oficiales. Foto: AP

3000 casos

AP analizó los datos de unos 3.000 casos de uso de la fuerza por parte de la policía contra menores de 16 años en los últimos once años. Los datos, facilitados a AP por Accountable Now, proyecto de The Leadership Conference Education Fund que busca crear una base de datos exhaustiva sobre el uso de la fuerza, incluyen incidentes de 25 departamentos de policía de 17 estados.

Es una pequeña representación de los 18.000 organismos policiales de todo el país y de los millones de encuentros diarios que la policía tiene con el público.

Pero la información que se deduce de ellos es preocupante.

Los niños negros representan más del 50% de los que fueron manipulados por la fuerza, aunque sólo constituyen el 15% de la población infantil de Estados Unidos. Tanto ellos como otros niños pertenecientes a minorías suelen ser percibidos por la policía como mayores de lo que son.

Los tipos de fuerza más comunes fueron los derribos, los golpes y los empujones, seguidos de armas de fuego apuntadas o utilizadas contra los niños. Con menos frecuencia, los niños fueron sometidos a otras tácticas, como el uso de gas pimienta o perros de la policía.

En Minneapolis, los agentes inmovilizaron a los niños con su peso corporal al menos 190 veces. En Indianápolis, más de 160 menores fueron esposados; en Wichita, Kansas, los agentes de policía desenfundaron o utilizaron sus pistolas paralizantes en niños al menos 45 veces.

La mayoría de los menores del conjunto de datos son adolescentes, pero los datos incluyen decenas de casos de niños de 10 años o menos que también fueron objeto del uso de la fuerza por la policía.

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En ocasiones, la fuerza es necesaria para someter a los menores, algunos de los cuales están acusados de delitos graves.

Jhaimarion, de 8 años, una de las víctimas. Foto: AP

Jhaimarion, de 8 años, una de las víctimas. Foto: AP

Los informes policiales obtenidos de una muestra de incidentes revelan que algunos menores que fueron aturdidos o retenidos estaban armados; otros estaban sufriendo una crisis de salud mental y corrían el riesgo de hacerse daño.

Otros informes muestran que el uso de la fuerza por la policía se intensificó después de que los menores huyeran de una requisitoria policial. En San Petersburgo (Florida), por ejemplo, los agentes persiguieron a un menor negro sospechoso de intento de robo de un auto después que éste tirara de la manija de la puerta de un vehículo. Tenía 13 años y pesaba 36 kilos, y su huida terminó con su muslo atrapado entre los dientes de un perro de la policía.

AP se puso en contacto con todos los departamentos de policía detallados en este artículo. Algunos no respondieron; otros dijeron que no podían hacer declaraciones debido a litigios pendientes. Los que respondieron defendieron la conducta de sus agentes o mencionaron cambios en los departamentos después de que se produjeran los incidentes.

No hay leyes que prohíban específicamente usar la fuerza policial contra los menores. Algunos departamentos tienen políticas que regulan la edad que debe tener un menor para ser esposado, pero muy pocos se refieren a la edad en su política de uso de la fuerza.

Aunque algunos dan recomendaciones sobre cómo tratar a los menores acusados de un delito o a las personas con problemas mentales, AP no pudo encontrar ninguna política que aborde estas cuestiones conjuntamente.

Es a propósito

Según los expertos policiales, esto es a propósito, en parte para que los agentes puedan tomar decisiones cruciales en el momento. Pero eso significa que la policía no recibe la formación que necesita para tratar con los menores.

“Los adolescentes son fundamentalmente diferentes en muchos aspectos, y las técnicas que los agentes están acostumbrados a utilizar… no se prestan a que la interacción funcione bien con los jóvenes”, dijo Dylan Jackson, criminólogo de la Universidad Johns Hopkins que está trabajando con el Departamento de Policía de Baltimore en los encuentros con jóvenes.

La policía no recibe la formación que necesita para tratar con los menores. Foto: AP

La policía no recibe la formación que necesita para tratar con los menores. Foto: AP

El trauma perdura. Los niños no pueden dormir. Se retraen, se portan mal. Su cerebro aún está en desarrollo, y los encuentros pueden tener impacto a largo plazo, según los psicólogos.

“Creo que cuando los agentes comprenden los componentes básicos del desarrollo y del desarrollo de los jóvenes -su desarrollo social, emocional, físico y psicológico-, eso puede ayudarlos a entender por qué deben adoptar un enfoque diferente”, dijo Jackson.

La formación que ofrece la Asociación Nacional de Oficiales de Recursos Escolares incluye sesiones sobre el cerebro de los adolescentes para ayudar a los agentes a entender por qué los menores reaccionan y responden como lo hacen, dijo el director ejecutivo Mo Canady. Pero no todos los departamentos utilizan esa formación.

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Canady y otros expertos policiales desaconsejan las políticas generales que prohíben el uso de la fuerza contra los niños más chicos.

“No se puede decir que sólo porque un alumno tenga 12 años no vamos a usar la fuerza”, dijo Canady. “Con la mayoría de los niños de 12 años no la usaríamos. Pero no se conocen las circunstancias de todo. Puede haber un menor de 12 años que sea más grande, más fuerte y que agreda a un docente, y es muy posible que uno tenga que usar algún nivel de fuerza”.

Royal, el niño de Chicago, estuvo esposado durante casi 30 minutos en el frío junto a su madre y otros adultos de la casa. Luego, un sargento de la policía lo liberó y una tía acudió a cuidar a los niños.

El hermano de Royal, Roy, un año mayor que él, se quedó mirando sin saber qué decir o hacer. Según una demanda presentada por la familia, la policía no lo esposó porque “los agentes simplemente se quedaron sin esposas”. Roy pensaba que su hermano había sido esposado primero porque parecía “intimidante”: llevaba un buzo azul con capucha.

Esa primavera, en otro rincón del South Side, los tres hijos de Krystal Archie estaban presentes cuando la policía -en dos ocasiones con sólo once semanas de diferencia- abrió la puerta de su casa a patadas y destrozó armarios y cómodas en busca de sospechosos de tráfico de drogas. Ella nunca había oído hablar de las personas a las que buscaban.

Krystal Archie llora durante la entrevista con Associated Press. Foto: AP

Krystal Archie llora durante la entrevista con Associated Press. Foto: AP

Su hija mayor, Savannah, tenía 14 años, Telia 11 y su hijo menor, Jhaimarion, 7. Les ordenaron tirarse al piso. Telia dijo que el momento más aterrador fue cuando vio a un oficial presionando la espalda de Savannah con el pie.

Archie dijo que a sus hijos “se les dijo, se les exigió, que se tiraran al piso como si fueran delincuentes”.

“Los interrogaron como si fueran adultos”, dijo.

Ahora a Savannah le tiemblan las manos cuando ve venir un patrullero. “Me quedo paralizada. Me asusto”, dijo.

Ahora a Savannah le tiemblan las manos cuando ve venir un patrullero. Foto: AP

Ahora a Savannah le tiemblan las manos cuando ve venir un patrullero. Foto: AP

Ambas familias han demandado a la policía de Chicago, alegando que hubo una detención ilegal y comportamiento imprudente y se provocó angustia emocional. La policía de Chicago no efectuó declaraciones sobre este caso en particular, pero dijo que las nuevas políticas aprobadas en mayo exigen una planificación adicional en el caso de personas vulnerables como los menores antes de que se expidan las órdenes de allanamiento.

Pero el abogado de las dos familias, Al Hofeld Jr., dijo que los incidentes son parte de un patrón y constituyen un tipo específico de fuerza que recae desproporcionadamente en las familias pobres de color.

“El número de casos que tenemos es sólo la punta del iceberg”, dijo.

Unos 260 kilómetros al sur, en la aldea rural de Paris (Illinois), Skyler Davis, de 15 años, paseaba en bicicleta cerca de su casa cuando infringió una ordenanza local que prohibía andar en bicicleta o en patineta en la zona comercial, ley que rara vez se aplicaba.

Pero ese día, según el padre de Skyler, Aaron Davis, los agentes de policía siguieron a su hijo discapacitado mental en su patrullero, avanzando sobre el cordón de la vereda y el césped.

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Los agentes persiguieron a Skyler hasta su casa y lo tiraron al suelo, lo esposaron y lo empujaron con fuerza contra una pared, según dijo su padre. Davis llegó en el momento en que la policía arrastraba a Skyler -de 1,5 metros de altura y apenas 36 kilos de peso, con una “pura mirada de terror” en el rostro- hacia el patrullero.

“Es sólo un niño feliz, andando en bicicleta por la calle”, dijo Davis, “y 30 o 45 segundos después, lo ves básicamente pedaleando por su vida”.

Las imágenes de la persecución fueron captadas por las cámaras de vigilancia del exterior del departamento de policía, y la familia ha presentado una demanda federal contra los policías. Dos agentes recibieron advertencias por escrito, según el abogado Jude Redwood. El Departamento de Policía de Paris no quiso hacer comentarios.

“Lo que le hicieron fue brutal”, dijo Davis.

De cero a cien en segundos

Kristin Henning, directora del Curso de Justicia Juvenil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown, ha representado a menores acusados de delincuencia durante más de 20 años y dijo que muchos encuentros pasan “de cero a cien” en segundos, a menudo porque la policía interpreta el comportamiento impulsivo de los adolescentes como una amenaza.

“Cuando estás cerca de los chicos, trabajas con ellos todos los días, ves que son sólo chicos y que hacen lo que hace cualquier chico”, dijo. “Contestar, comportarse como lo que son, experimentar, expresar su malestar, manifestar su disgusto por algo: eso es lo que hacen los chicos“.

Entretanto, abogados como Na’Shaun Neal dicen que los policías que usan la fuerza con los menores a menudo recurren a la idea general de que estos mienten. Contra la palabra de un agente, dice Neal, “nadie suele creerles a los niños”.

Neal representa a dos menores -identificados como R.R. y P.S. en los documentos judiciales- que se vieron involucrados en un altercado con la policía el 4 de julio de 2019.

Faltaban unas horas para la medianoche cuando un agente de policía de San Fernando (California) se detuvo para preguntarles si estaban encendiendo fuegos artificiales, según una denuncia presentada ante un tribunal federal. Los chicos habían estado paseando en un parque, acompañados por un hermano mayor y su perro.

Según la denuncia, los agentes siguieron al grupo y le dijeron que ya había pasado el toque de queda; tenían que detener a los chicos.

La policía dijo que los menores eran responsables de la pelea que siguió, y los acusó de agresión a un agente y de resistencia a la autoridad.

Pero entonces apareció un video grabado con un teléfono móvil por el hermano de R.R., Jonathan Valdivia. Y al igual que en el caso de la muerte de Floyd -a quien se culpó de su propia muerte hasta que un video mostró al agente de Minneapolis Derek Chauvin inmovilizándolo contra el suelo con la rodilla apoyada en el cuello de Floyd mientras éste gritaba pidiendo ayuda-, el video de Valdivia contaba una historia muy distinta.

El video muestra a un agente obligando a su hermano de 14 años a tirarse al suelo y…