Cómo las bandas criminales han tomado el control de Haití | El mundo |

Los enfrentamientos se han producido principalmente en el sector capitalino Cite Soleil, hogar de unas 300.000 personas y uno de los barrios marginales más grandes del país, donde las pandillas han ganado más influencia en los últimos años. Allí, los pandilleros han demolido casas para expandir su territorio, violando a mujeres y niñas y matando al azar a ciudadanos comunes. Superado por las pandillas, el Ejército parece incapaz de ejercer control y contener la violencia.

Durante años, las élites políticas de Haití han utilizado las pandillas para promover sus propios objetivos, silenciar la disidencia y enfrentarse a los rivales. Si bien la intervención de las organizaciones criminales en la política no es exclusiva de Haití, en la pobre nación caribeña ha alcanzado niveles sin precedentes, especialmente tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.

Bandas promovidas y utilizadas por los poderosos

Poderosas familias de empresarios en Haití han pagado a las pandillas para garantizar la seguridad de sus negocios. Es así como algunos de los grupos más grandes, como el G9, se han hecho con el control del puerto de la capital y han logrado adquirir armas de guerra, algunas de ellas más avanzadas que las utilizadas por las fuerzas armadas haitianas. En las últimas semanas, el G9 ha bloqueado el puerto por el que entran la mayoría de las mercancías importadas, exacerbando la crisis alimentaria y de combustibles. La falta de un ejército bien financiado ha creado un vacío de poder que las seis principales pandillas de Haití están compitiendo por llenar. Haití desmanteló su ejército después de un golpe de estado en 1995, después de décadas de disturbios e interferencia militar en la política.

Desde entonces, los políticos haitianos, en particular el presidente Jean-Betrand Aristide, quien llegó al poder en 2001, han recurrido cada vez más a las pandillas como una fuente de poder complaciente para reprimir las rebeliones. El presidente asesinado Jovenel Moïse intentó reactivar las tropas en 2017, pero solo logró reunir a unos 5.000 soldados, que no pudieron igualar el creciente número de armas y hombres de la banda.

Es imposible establecer el número exacto de pandilleros, pero según la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos, se estima que hay más de 90 grupos de este tipo operando en Haití. Un informe de la ONU citó una encuesta realizada por dos organizaciones juveniles locales que encontró que el 13 por ciento de los niños en un barrio marginal de Port-au-Prince había entrado en contacto con miembros de bandas armadas que intentaron reclutarlos.

Una vez una colonia rica, hoy el país más pobre de las Américas

Esta nación de 11 millones de personas, una vez una de las colonias francesas más ricas, sufre de una economía improductiva, en la que alrededor de dos tercios de su PIB proviene del dinero que los emigrantes haitianos envían a casa y de la ayuda internacional. Los ingresos fiscales del gobierno se sitúan en el 5,6 por ciento de su PIB.

Alrededor del 60 por ciento de las personas viven en la pobreza, con casi la mitad de la población en necesidad inmediata de ayuda alimentaria y 1,2 millones de personas enfrentan hambre extrema, según el Programa Mundial de Alimentos.

Entre 2016 y 2020, la violencia de las pandillas le ha costado al país 4200 millones de dólares al año, o el 30 % de su producto interno bruto, informó Blomberg en septiembre de 2021. El caos resultante también ha desalentado la inversión extranjera, ha bloqueado las rutas comerciales y perturbado el resto de la economía local, elevando aún más las tasas de inflación y los precios de los alimentos y los combustibles.

(joven/ms)

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