cómo ven “La Divina Comedia” tres de sus traductores argentinos

Pensemos, por un momento, en “el” gran poema, en la cumbre más elevada de la literatura universal. Uno que a lo largo de cien Cantos, narra un viaje literario por los tres escenarios de la muerte: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Su autor se convierte en su propio personaje y es quien –a la mitad de su vida e inmerso en una selva oscura que lo ha alejado del camino recto– desciende de la mano de otro poeta (Virgilio, su maestro) a un lugar que no admite ningún tipo de esperanza. Pensemos en un poeta que a través de su Comedia –tal es su título original, el adjetivo Divina se agregó recién en la edición de 1515–, le ha dado forma al idioma italiano. Pensemos en Dante Alighieri, el poeta que inventó el infierno.

Jorge Luis Borges solía repetir que había aprendido italiano leyendo el poema a Dante. Y aconsejaba acometer la lectura del texto aún sin conocer el idioma. Entendía que una lectura atenta, acompañada de un diccionario italiano-español, le bastaban al lector pata incorporar la lengua del Dante.

Más allá de lo dicho por Borges, muchos han sido los traductores argentinos que encararon la traducción de la obra. En 1890 apareció la primera traducción, a manos de Bartolomé Mitre.

“Divina Comedia”, en italiano y en inglés. Archivo

Le siguieron las versiones de Antonio Babuglia en la década de 1920 y la de Francisco Soto y Calvo en los años 40. Transcurrieron varias décadas hasta que Don Ángel Battistessa dio a conocer su trabajo, publicado por Ediciones Carlos Lohlé en 1972. El psiquiatra Antonio Milano también encaró la tarea y en 2002 su versión fue publicada por el diario Página 12, con dibujos de Miguel Rep.

La historia de la traducción de la obra de Dante a manos de traductores argentinos deja ver que entre versión y versión hay una distancia aproximada de tres décadas. La noticia es que, en los últimos seis años, el fervor por traducir la obra se ha reanimado.

Quizás, en algún caso, se deba a que este 2021 es un año que contiene un doble aniversario. Por un lado, el “Dantedi” (o “día de Dante”) que se celebra todos los 25 de marzo, fecha considerada por los estudiosos y expertos como el día en que en el año 1300, el poeta emprendió su viaje.

Dante Alighieri. La "Divina Comedia" que tradujo Jorge Aulicino está ilustrada por Carlos Alonso.

Dante Alighieri. La “Divina Comedia” que tradujo Jorge Aulicino está ilustrada por Carlos Alonso.

A eso se le suman los homenajes por los 700 años de su muerte, el próximo 14 de septiembre. Lo cierto es que los lectores de nuestro país pueden acercarse a la obra a través de tres de sus traducciones más recientes.

En 2015, la editorial Edhasa publicó la versión completa y anotada, realizada por el poeta Jorge Aulicino, merecedor del Premio Nacional de Poesía ese mismo año. El esmerado trabajo le llevó cinco años, luego de otros treinta dedicados a la lectura y el estudio de la obra.

A fines de 2020, se dio a conocer la traducción del Infierno que llevó adelante el también poeta Alejandro Crotto con dibujos de Julián de la Mota. Y este jueves a las 18.30 se presenta en el CCK la versión de la profesora Claudia Fernández Speier, quien también es Doctora en Letras, especialista en la obra de Alighieri y autora del ensayo crítico Las traducciones argentinas de la Divina Comedia, publicado en 2019. Clarín consultó a estos tres expertos.

El traductor, poeta y periodista Jorge Aulicino.

El traductor, poeta y periodista Jorge Aulicino.

–¿Qué nos dice La Divina Comedia, 700 años después?

.Aulicino: Es una obra de una gracia infinita. Y comprueba que su contemporaneidad en los primeros años del 1300 la hizo contemporánea para siempre. Es la ley de las buenas obras de arte.

–Crotto: Buena parte de la Comedia fue escrita hoy a la mañana. Y sigue haciendo lo que viene haciendo hace 700 años: sumergir a quienes la leen en su poesía. Siempre es un buen momento para leerla. Es un clásico: un texto que nos enfrenta con nuestra propia vida.

–Fernández Speier: Supongo que a cada lector le dice algo diferente. Pero sin dudas, es un libro que sigue siendo vital, por su belleza, su intensidad, su verdad; es muy difícil que Dante le sea indiferente a alguien. Tal vez porque más allá de todo lo que nos separa de la Edad Media, los problemas más importantes y las pasiones de la humanidad siguen siendo los mismos. Es increíble cómo la Comedia, en un mundo tan distinto del mundo en el que vio la luz, sigue emocionando a lectores de tan distintas formaciones e intereses, cómo seguimos acompañando a Dante en su nostalgia por la patria, en la indignación ante la traición o la pusilanimidad, en la alegría de la amistad, la felicidad de la música, la búsqueda de la libertad.

“No es una obra fácil: tiene muchos niveles de lectura, y varios aspectos inaccesibles en un primer acercamiento. Sin embargo, también puede leerse como una novela de aventuras, prescindiendo de sus otros sentidos”

Claudia Fernández Speier

Doctora en Letras y traductora

–¿Qué tan accesible es la obra y cuáles son las mayores dificultades al encarar su lectura? ¿Qué otras claves debe tener en cuenta un lector en un primer abordaje del libro?

.Aulicino: Nos asiste la fortuna de que para nosotros es un libro que debe ser traducido. Esto nos permite ponerle una fluidez de acuerdo con lo que entendamos por fluido en nuestro idioma. Cada traducción en el caso de la Comedia ha sido una traducción de época. Es difícil que con un solo verso descontextualizado atinemos a adivinar quién es el traductor, pero al correr del texto nos damos cuenta al menos de ciertas marcas de estilo, tanto personal como de época. Hay momentos complicados, incluso para leerla en italiano. Las notas en italiano aclaran giros y palabras muchas veces, por lo que cabe suponer que para los propios italianos presenta dificultades. Se trata de un lenguaje proto-italiano, tiene 700 años. La clave es pensar que el hilo conductor es el de un relato, ni más ni menos, pasar las dificultades por alto y seguir el texto, como diría el poeta Alberto Girri. La historia misma nos dará la recompensa, aun si nunca entramos a sus aspectos simbólicos y religiosos. Es útil también leer previamente algo sobre la vida política de Dante. Saber de entrada, por ejemplo, qué discute con la Iglesia.

–Crotto: Dante decidió escribir su libro en italiano de manera tan inesperada como consciente, porque quería que se la leyera como la crónica de un viaje real y no como un texto literario “alto”. Hay que leerla así en una primera lectura, con ingenuidad.

–Fernández Speier: No es una obra fácil: tiene muchos niveles de lectura, y varios aspectos inaccesibles en un primer acercamiento. Sin embargo, también puede leerse como una novela de aventuras, prescindiendo de sus otros sentidos. Diría que en un primer abordaje es bueno privilegiar el contacto con el texto mismo, que se abre amablemente a todos, y leer las notas y los comentarios sólo en la medida en que se perciba su necesidad o su interés. Darle tiempo al libro para que nos vaya diciendo de a poco todo (o parte) de lo tanto que tiene para decirnos, a su tiempo y en virtud de nuestros distintos tiempos.

Claudia Fernández Speier, traductora de la Divina Comedia. Foto de la web del CCK

Claudia Fernández Speier, traductora de la Divina Comedia. Foto de la web del CCK

–¿Qué diferencia a las distintas traducciones de La Divina Comedia realizadas por traductores argentinos?

.Aulicino: El lenguaje. Entre la de Mitre y la de Ángel Battistessa hay un abismo. Los une, eso sí, la intención de elevar el estilo, Mitre lo declara en su prólogo: la Divina Comedia fue escrita en una lengua rústica, dice. Hacer de la Comedia una obra “elevada”, clásica, contra la intención de Dante de escribirla en lengua familiar para que la entendieran las comadres en la feria fue el desvío más serio de muchos traductores. Lo de las comadres no es invento. En De Vulgari Eloquentia (expresión teórica de su doctrina lingüística), Dante usa esa figura –el lenguaje de las matronas– para explicar sus decisión de escribir en toscano. Por eso digo que el lenguaje fluido de nuestra época, de nivel y sintaxis coloquial, es el más apropiado para traducirla, siempre que se pueda. También hay tramos en que la imitación del estilo elevado que hace Dante exige otro tono.

–Fernández Speier: La tradición de traducciones argentinas es muy variada. A partir del trabajo de Bartolomé Mitre aparece una gran responsabilidad interpretativa: los primeros traductores argentinos se han propuesto mediar ideológicamente entre el poema y los lectores, tal vez de un modo más pronunciado que en otros países. Hoy los proyectos de traducción son bastante diferentes, y en Argentina felizmente conviven las traducciones de autor, hechas por poetas, y las destinadas también al estudio.

“Es una obra de una gracia infinita. Y comprueba que su contemporaneidad en los primeros años del 1300 la hizo contemporánea para siempre”

Jorge Aulicino

Poeta y traductor

–¿Qué aspectos o criterios priorizaron en la traducción de la Divina Comedia? ¿En qué se diferencia de otras? ¿Cuál ha sido la mayor dificultad como traductor al encarar el libro?

.Aulicino: La principal dificultad es la de mantener un ritmo. Usé el verso casi libre, más bien, irregular: de medidas variables entre diez y doce sílabas, pero mantuve una cadencia, una prosodia rítmica, todo lo que pude.

–Crotto: Quise que quienes leyeran experimentaran lo que experimento yo al leer el Infierno: se sigue bien el hilo narrativo, y al mismo tiempo sentimos que la forma se desvanece en su cumplimiento y nos abre la poesía del texto. Quise que se entendiera bien el hilo narrativo y que al mismo tiempo fuera un poema, e inventé para eso una forma con ritmo y rimas nuevas.

“Siempre es un buen momento para leerla. Es un clásico: un texto que nos enfrenta con nuestra propia vida”

Alejandro Crotto

Poeta y traductor

–Fernández Speier: Me propuse privilegiar el sentido de cada pasaje sin descuidar el aspecto sonoro; para eso intenté respetar todo lo posible la disposición de los versos y los encabalgamientos, que en Dante siempre son significativos, y seguí un ritmo endecasílabo, en el que los versos de once sílabas predominan y conviven con otros metros, siguiendo un modelo que ya está en la poesía en castellano. Esta fue una dificultad notable, porque implicó decidir en cada fragmento si era más importante buscar el endecasílabo, reproducir algún otro fenómeno retórico o traducir literalmente un término que requiere gran precisión. Esta decisión preliminar diferencia mi trabajo del resto de las traducciones argentinas; también es nueva la presencia de un comentario final a cada canto, y la voluntad de respetar el orden de aparición de la información del texto original (por lo que, por ejemplo, los mapas de cada reino están sólo cuando el lector espontáneo del poema obtiene su información). Y por supuesto, también las decisiones puntuales de ritmo, sintaxis, léxico son distintas en cada proyecto, ya que cada traducción dialoga con la cultura y la literatura de la lengua de llegada de cada período.

El traductor y poeta Alejandro Crotto. Foto Télam

El traductor y poeta Alejandro Crotto. Foto Télam

–¿Cuál es el mensaje o aspecto del libro que más los ha conmovido?

.Aulicino: Mi primer encuentro con la Comedia fue con la traducción de Mitre. Fue decepcionante, pero yo tenía 14 o 15 años. Rechazaba con cierta vehemencia en esa época que se usara el verso para narrar. Poesía era poesía y prosa, prosa, para mí. Entendí luego que la Comedia era lo que el poeta Charles Baudelaire llamó un “bosque de símbolos” y luego que todo el Infierno es una metáfora única: cuando Dante describe la famosa selva oscura del segundo verso lo hace con varios adjetivos, para darle carnadura: salvaje, áspera, fuerte. El otro término de esa metáfora visual no queda nunca dicho, y probablemente sea nuestro propio mundo. En su viaje por el Infierno, Dante evoca el mundo rural a cada rato. Y lo compara con paisajes del infierno, pero, me parece, lo hace como con nostalgia de un mundo que ya no es. Lo aludido en la metáfora de la selva es el mundo contemporáneo. El que añora Dante es el otro, el lejano mundo de una Toscana que comenzaba una transformación enorme. De república artesanal, Florencia se estaba transformando en república bancaria. Dante prefiguró la ciudad de los Medici porque ya había banqueros en su tiempo, y bastante fuertes. Su padre mismo era un prestamista, modesto, pero prestamista al fin.

–Crotto: Leyendo la Comedia todo el tiempo sentimos la verdad de Dante encarnándose en el poema: el que escribe cuenta verdaderamente su viaje de conversión.

–Fernández Speier: La primera lectura de la Comedia me causó una sorpresa enorme. Yo esperaba un libro que, como me había pasado con otros textos medievales, me diera un placer parcial, que tuviera un interés sobre todo histórico e implicara una cierta condescendencia en algunas partes hasta llegar a lo que me gustaba. Pero me encontré con tal madurez narrativa, con un realismo tan perfecto, una potencia y una delicadeza en la voz de cada personaje, que me costaba recordar que era un libro antiguo, el primer gran libro de la literatura italiana. Y no fue menor el asombro, que a pesar de tantos años de estudio me sigue acompañando, por la versatilidad, la riqueza, la osadía, la novedad absoluta de la lengua de Dante, totalmente insólita e inesperada en una tradición poética que recién estaba comenzando.

Mismo pasaje, dos versiones

Primeros versos del Canto primero del Infierno

“En medio del camino de nuestra vida/ me encontré por una selva oscura,/ pues era extraviada la vía derecha./ ¡Ah, cuánto el decir cómo era es cosa dura,/ esa selva salvaje y áspera y fuerte,/ que en la mente renueva la pavura!/ Es poco menos amarga que la muerte;/ pero para tratar del bien que allí encontré/ diré las cosas que vi en escorzo./ No sé bien decir cómo en ella entré,/ tan lleno de sueño estaba en aquél punto/ en que abandoné la vía verdadera”.

Traducción de Jorge Aulicino

“A mitad del camino de la vida/ vi que me hallaba en una selva oscura,/ la buena senda ya perdida./ ¡No es fácil decir cómo es que era/ esta selva salvaje, áspera y fuerte,/ y me estremezco al recordarla ahora!/ Solo es más dura y amarga la muerte,/ pero para ir al bien que encontré en ella,/ diré qué más me sucedió al perderme./ Cómo entré, no lo sé a ciencia cierta:/ tanto sueño sentía en el momento/ en el que abandoné la senda recta”.

Traducción de Alejandro Crotto

PC

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