La histórica fábrica de algodón de Santa Fe está a punto de renacer de sus cenizas. Tras años de dificultades financieras y estar al borde de la quiebra, la empresa algodonera ha logrado llegar a un acuerdo clave con Vicentin que le permitirá reactivar su producción y volver a ser un jugador relevante en el mercado.
El juez Fabián Lorenzini, a cargo del proceso concursal, ha autorizado el acuerdo entre la empresa y Vicentin, que se cerró a principios de marzo. Según la resolución judicial, la empresa concursada no cuenta con capital de trabajo ni capacidad para financiar la originación de materias primas, por lo que el cumplimiento de las tareas encomendadas a Vicentin es su única esperanza de supervivencia.
El acuerdo contempla que Vicentin contrate a la empresa para procesar algodón en sus tres plantas desmotadoras ubicadas en Chaco y Santiago del Estero durante la campaña 2026. Se espera que esta asociación permita alcanzar una producción anual de 60.000 toneladas durante un mínimo de cuatro campañas consecutivas.
Para respaldar esta reactivación, Vicentin aportará hasta US$300.000 para cubrir gastos operativos urgentes, como salarios y servicios. La devolución de estos fondos estará ligada a la venta de una propiedad en la Ciudad de Buenos Aires por parte de Algodonera Avellaneda.
Sin embargo, el reembolso no será inmediato ni prioritario. Se han establecido condiciones específicas, como el pago de deudas salariales antes de avanzar en la restitución del financiamiento. Además, se ha ampliado el plazo para concretar la transacción inmobiliaria a 120 días y se ha eliminado una cláusula que daba prioridad al inversor sobre los fondos de la venta.
El juez también introdujo modificaciones en el acuerdo, eliminando la opción de compra a favor del grupo sobre las plantas desmotadoras, maquinaria y otros activos industriales clave. Estas medidas buscan proteger los intereses de la empresa concursada y garantizar su viabilidad a largo plazo.
La relación entre la empresa algodonera y Vicentin se remonta a más de tres décadas, cuando la cerealera adquirió la empresa a Eduardo Eurnekian. Sin embargo, las garantías cruzadas entre ambas empresas limitaron el acceso al crédito de Algodonera Avellaneda, contribuyendo a su deterioro financiero.
Tras años de dificultades financieras, Vicentin entró en default en 2019 y posteriormente en concurso preventivo para reestructurar su deuda. El proceso concursal permitió a Mariano Grassi asumir el control de la empresa cerealera, lo que finalmente ha llevado a la reactivación de la empresa algodonera.
En conclusión, el acuerdo entre la empresa algodonera y Vicentin representa una oportunidad para revitalizar una industria histórica y generar empleo en la región. La reactivación de la producción de algodón no solo beneficiará a las empresas involucradas, sino que también tendrá un impacto positivo en la economía local y en la comunidad en general.








