Conacyt seguirá en buenas manos

esto que el Dr. Álvarez-Buylla no vayas siempre a la SEP deja a uno con sentimientos encontrados. Por un lado, hay una cierta tristeza. Nostalgia por lo no vivido, entonces. Imagínese cómo habría sido esa revolución del plan de estudios. ¿Ciencias Sociales, Historia? Nombre. Mejor: Andrés Manuel, el hombre, el mito”. También, dos semestres dedicados al maíz tradicional, en lugar de Ciencias Naturales, o lo que sobreviva del pensamiento neoliberal. O una historia de hierbas curativas, limpiezas y el uso de la baba de nopal como medicina oncológica. O “civismo

1: Aprendamos Derecho con etío Gertz”. Una pena, cariño. Palotra.

Sin embargo, es imposible no alegrarse por la Conacyt y, más ampliamente, en todo el país. Ya vimos que mi Mari mandó una nota, de esas dedicadas a la investigación científica, a donde corresponde: los proyectos del presidente. Bueno, doctor. De eso se trata el sexenio. Muerte a los fideicomisos. Sin embargo, todavía queda un poco de dinero que seguramente encontrará cauces institucionales inapelables. ¡Hay mucho por hacer!

Aparte de mantener el Sistema Nacional de Investigadores, precisamente, al Dr. Gertz; que también podríamos ofrecérselo al señor Bartlett oa Armando Guadiana; que hay que buscarle un uso a los ventiladores Ehécatl, que no parecen aptos para los pulmones humanos, y que a la vacuna Patria todavía le falta un último empujón (no es una queja en absoluto: seguro que las primeras dosis, si no se echan a perder, pueden hacer frente efectivamente a la ola 412 de la covid), hay áreas del saber que la ciencia neoliberal marginó inexcusablemente, como la astrología, la frenología, las danzas de conchas, las sangrías con pinchos de maguey o la vuelta al palo sembrador.

Sin mencionar que Cuba necesita nuestra ayuda. Mientras en la isla acaban de ajustar ese modelo infranqueable de salud pública con, digamos, sábanas limpias o analgésicos, podemos enviar la mitad del presupuesto a Díaz-Canel, para que lo administre como mejor le parezca. Ya ves que ahí también acaban con la corrupción. A cambio, nos pueden enviar otros 500 médicos, para que vengan a explicarnos cómo se hacen las cosas.

Entonces, que Dios nos guarde María Elena Álvarez-Buylla. Más importante aún: que el presidente lo guarde para nosotros. Uno tiembla al pensar que tal vez, algún día, despertaremos con la noticia de que el Consejo estará dirigido por un general del Ejército. O no, no un general. Como en esa historia de, me parece, los luthiers, y dado el interés de este bendito gobierno por el conocimiento científico, lo más probable es que en la mañana anuncien algo así como: “Encargado del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Sargento Pérez”.

Mientras tanto, sonríe: Conacyt seguirá en buenas manos.

POR JULIO PATÁN
COLUMNISTA
@JULIOPATAN09

MAAZ

Continuar leyendo: Conacyt seguirá en buenas manos