¿Cuál es el «Plan B» si el plebiscito rechaza la propuesta de la Convención?

Menos de 60 días antes del plebiscito constituyente, el periodo electoral por los grupos articulados en torno a la “Aprobación” y el “Rechazo” de la Nueva Constitución de Chile ha comenzado. Las encuestas coinciden en que, si las elecciones fueran este domingo, ganaría el rechazo.

Aunque en política ese tiempo pueda parecer una eternidad, lo cierto es que el país se prepara para enfrentar una nueva incertidumbre: Si ganas el rechazo, ¿entonces qué?

La derecha ya renunció a la actual Constituciónheredado de la dictadura militar y reformado durante los gobiernos de la Concertación de centro-izquierda, coalición que gobernó el país durante 20 años.

«La constitución del 80 está muerta». Así, de forma clara y categórica, el senador Javier Macaya, presidente de la Unión Democrática Independiente, el partido del ideólogo de la actual constitución (Jaime Guzmán, senador asesinado en 1991), planteó con fuerza lo que se ha convertido en un axioma en su sector: La única oportunidad para que usted gane el Rechazo es garantizando que Todavía habrá una nueva constitución, pero «no esta»como dicen las consignas de la campaña de rechazo.

Partidarios de la aprobación de la nueva Constitución en Santiago (Chile). Foto EFE

El diagnóstico parte de que más del 70% de los chilenos manifiestan que buscan “aprobar reformar” o “rechazar reiniciar”. Son muy pocos los que están totalmente de acuerdo con la propuesta o que sigan defendiendo el texto actual.

Así, hace más de 4 meses, un grupo de congresistas de derecha, envalentonados por los buenos resultados de su sector en las elecciones legislativas, se acercaron a grupos de congresistas de centroizquierda, críticos con la propuesta de la Constituyente, para viabilizar un «rechazo con apellido”. Es decir, a un rechazo que no concluye el proceso constituyente, pero prolongue.

En el centroizquierda, quienes encabezaron esta negociación fueron los senadores demócrata cristianos Matías Walker y Ximena Rincón. El primer acuerdo al que llegaron fue a bajar el quórum para la reforma de la actual constitución, de 2/3 a 4/7. Así, aseguran podrán pactar un nuevo itinerario constitucional si gana el rechazo sin los sectores «más oficialistas», como el Partido Comunista y el Frente Amplio.

reformar lo actual

La derecha accedió de inmediato a lo que siempre se había opuesto en el pasado: concurrió con sus votos a reformar la Constitución vigente y ayer la comisión del Senado la aprobó para enviarla a tribunales.

Sin perjuicio de lo anterior, esta mañana el diputado opositor Guillermo Ramírez arrojó luz sobre qué es cocinar como “Plan B”dar continuidad al proceso si los chilenos se oponen al texto que será plebiscitado: un nuevo plebiscito donde los ciudadanos elegirían si el «segundo intento» lo encabeza una nueva Convención, una comisión de expertos o el Congreso Nacional.

Fuentes de las partes que negocian, consultadas por Clarín en Santiago, sostienen que la opción de una comisión de expertos ha ganado adeptos en las encuestas de opinión pública y es el que mejor les sienta.

El expresidente de Chile, Ricardo Lagos.

El expresidente de Chile, Ricardo Lagos.

Por otro lado, si se elige una nueva Convención, se intentará cambiar las reglas y “no vuelvas a cometer el error” permitir que los independientes compitan en igualdad de condiciones con los partidos políticos, ya que los consideran parte de las dificultades que tuvo la organización y que hicieron que perdiera la confianza de la gente.

Además, sostienen que una nueva Convención tendría la misma composición, pero menos escaños reservados para indígenas que la anterior (había 17) porque, en su opinión, estaban sobrerrepresentados.

La omisión de Lagos que molestó al Aprobado

Ayer, en una carta largamente esperada, el expresidente socialista Ricardo Lagos se negó a expresar su intención de voto, lo que consideró un silencio “muy incómodo” para las huestes de aprobación.

Lagos señaló que «el actual proceso constituyente no terminará el 5 de septiembre tras el plebiscito de salida, porque las dos alternativas en juego están lejos de convocar a la gran mayoría de la ciudadanía».

“La Constitución vigente Él tampoco puede obtener ese apoyo.ya que el poder de veto de sectores solidarios del Estado ausente o subsidiario se utilizó cada vez que se buscaba una reforma”, agregó.

El expresidente apuesta, de esta forma, a un proceso que continúa en cualquier escenario, coincidiendo con lo expresado por los chilenos en las últimas encuestas. Es decir, si se aprueba que se reforme y si se rechaza que se reinicie.

PB