Daniel Ortega, aislado en el poder total en Nicaragua con la oposición y la Iglesia amordazadas

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, avanzan hacia el control casi total de la vida de los nicaragüenses a través de la represión de todas las voces disidentesincluso en la Iglesia Católica.

La acumulación de poder por parte de la pareja presidencial se viene dando desde su regreso a la presidencia en 2007, luego de realizar cambios a la Constitución en 2011 y 2014, explica a la AFP la socióloga Elvira Cuadra, exiliada en Costa Rica.

Entre los cambios que impulsa Ortega está la eliminación del artículo que prohibía la reelección consecutiva. Y solo fue posible una vez después de un período alterno.

Ortega “ha modificado el carácter o modelo de gobierno establecido en la Constitución (…) se ve que hay un cambio, por uno autoritario”, observó Cuadra.

Un mural con las imágenes de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo en Managua, en una imagen de 2021. Foto: REUTERS

Este estilo de gobierno «concentra la toma de decisiones discrecionales en la pareja presidencial», agregó.

Desde 2018, cuando Ortega reprimió las protestas antigubernamentales que dejaron 355 muertos, “llevamos cuatro años de una crisis prolongada que no ha logrado pasar página y a raíz de (Ortega y Murillo) asegurar su continuidad en el poder (. ..) en las elecciones de noviembre están institucionalizando un estado policial”, dijo el especialista.

Culto a la personalidad

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Ortega “está migrando de un partido hegemónico a un partido único. Pero lo que realmente tenemos de fondo es la construcción de un culto a la personalidad”, comentó el exdiputado y analista Eliseo Núñez, también desde el exilio.

En el último año, el gobierno arrestó a 46 opositores y críticos, condenándolos a penas de prisión de hasta 13 años.

Entre los opositores encarcelados, siete eran candidatos a la presidencia para las elecciones de 2021 en las que Ortega resultó reelecto por cuarta vez consecutiva.

El edificio del diario opositor también fue ocupado la prensa, con casi 100 años de existencia. Su manager, Juan Lorenzo Holmann, está en prisión. El periódico se publica digitalmente y su personal se exilió en julio por temor a ser arrestado.

La última portada del diario La Prensa, en agosto de 2021, luego de que el régimen de Daniel Ortega retuviera el periódico.  Foto: EFE

La última portada del diario La Prensa, en agosto de 2021, luego de que el régimen de Daniel Ortega retuviera el periódico. Foto: EFE

contra la iglesia

El canal de televisión de la Iglesia Católica fue cerrado por la entidad de telecomunicaciones junto con otros medios de difusión eclesial.

Mientras tanto, el Parlamento canceló la personalidad jurídica de más de 1.000 fundaciones y organizaciones cívicas que trabajaban en la defensa de los derechos humanos, las mujeres y los niños en situación de vulnerabilidad o la libertad de expresión, así como universidades privadas y entidades culturales.

Las autoridades alegan que las ONG fueron inhabilitadas por no registrarse como agentes extranjeros como exige una ley aprobada en 2020 y por entorpecer las acciones de control y vigilancia que realiza el Ministerio del Interior.

En julio, monjas de las Misioneras de la Caridad, la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, huyeron a pie de Nicaragua a Costa Rica después de que el Congreso cerrara sus oficinas y afirmara que no estaban acreditadas para realizar operaciones de asistencia social.

La Iglesia Católica, cuyas relaciones con el gobierno han sido tiempo en los últimos cuatro años, es el último reducto de rebeldía desde donde se cuestionan los actos de gobierno.

Una imagen del obispo Rolando Álvarez, perseguido por el régimen de Daniel Ortega.  Foto: AFP

Una imagen del obispo Rolando Álvarez, perseguido por el régimen de Daniel Ortega. Foto: AFP

En sus discursos oficiales, Murillo ha señalado que criticar a los obispos es «un crimen» y «un pecado contra la espiritualidad».

El cerco al obispo Rolando Álvarez, retenido por la policía en la curia de Matagalpa desde la semana pasada, revela la pugna del gobierno con la Iglesia católica, dicen analistas desde el exilio.

“Lo que pasa es que el gobierno siempre ha querido una Iglesia muda, no quiere que hablemos, ni denunciemos injusticias”, dijo Álvarez. en sus homilías, donde cuestiona el poder.

“Una cosa es el evangelio de Dios, y otra cosa son las acciones terrenales de los hombres que se ponen la sotana para hacer política”, cuestionó el diputado oficialista Wilfredo Navarro.

El legislador acusó a los sacerdotes, y en particular a Álvarez, de “falsos profetas” durante una entrevista en el canal 4 de televisión sandinista.

Ortega y Murillo «tienen una concepción propia, están cerrando el país, anulando las voces críticas. Es un estado de cosas que más bien responde a una condición de debilidad, solo tienen apoyo en la policía», dijo Elvira Cuadra.

El sociólogo atribuye esta debilidad a la La falta de «legitimidad» de Ortega. El exguerrillero no logró este reconocimiento con las cuestionadas elecciones de noviembre, pero aún cuenta con financiamiento externo y remesas familiares que «le dan un poco de oxígeno y pueden prolongar esta situación en el tiempo».

Ortega, de 76 años, fue miembro de una junta de gobierno de 1979 a 1985 tras el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza y luego fue presidente hasta 1990.

Regresó al poder en 2007 y es señalado por la oposición de corrupción y nepotismo. Ortega lo niega y acusa a sus críticos de planear un golpe de Estado con la ayuda de Washington.

El Consejo Permanente de la OEA reunido este viernes en Washington «condenó enérgicamente el cierre forzoso» de ONG y el «hostigamiento y restricciones arbitrarias a organizaciones religiosas y voces críticas con el gobierno y sus acciones». “Se ha agudizado el ambiente de opresión”, se alarma la OEA.

Fuente: AFP

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