En un escenario de creciente tensión geopolítica y volatilidad en los mercados internacionales, el economista Enrique Szewach ha realizado un análisis detallado sobre cómo la inestabilidad global impacta en la economía argentina, la cual ya enfrenta sus propios desequilibrios. Durante una entrevista exclusiva con La Red, Szewach destacó que si bien el país cuenta actualmente con una ventaja exportadora en materia petrolera que no tenía años atrás, los riesgos financieros y la inercia inflacionaria interna limitan las expectativas de mejora inmediata.
El “viento de cola” del petróleo y el billete de un dólar que ve Szewach
Según Szewach, la principal diferencia en esta coyuntura de conflictos globales radica en el cambio en la matriz comercial energética de Argentina. "La Argentina hoy es un exportador neto de petróleo. Al contrario de lo que nos pasó en la guerra de Ucrania, cuando tuvimos que importar, somos exportadores de petróleo", señaló el economista. Esta nueva condición ha generado ingresos adicionales para las reservas internacionales del país, ya que por cada 10 dólares que aumenta el precio del petróleo, las petroleras exportadoras venden alrededor de 1.300 millones de dólares más, contribuyendo así al Banco Central.
Sin embargo, esta bonanza petrolera se ve contrarrestada por la necesidad continua de importar gas durante los picos de demanda. Szewach explicó que, a pesar de las mejoras en la oferta de gas en Argentina, especialmente gracias a los gasoductos, el país aún se ve obligado a importar buques de Gas Natural Licuado (GNL) en los meses de mayor consumo. Esta situación puede representar un costo de aproximadamente 500 a 600 millones de dólares, dependiendo de la volatilidad del mercado en Medio Oriente.
El riesgo financiero y la “vuelo hacia la calidad”
Más allá de la balanza comercial energética, Szewach alertó sobre el impacto del conflicto en el ámbito financiero, donde Argentina sigue siendo vulnerable. El economista explicó el fenómeno de la huida hacia la calidad, donde los inversores buscan refugio en activos considerados menos riesgosos, lo que puede llevar a la depreciación de las monedas de países emergentes, incluyendo Argentina.
Este movimiento global puede generar un problema adicional a la estrategia cambiaria del Gobierno, ya que la pérdida de competitividad se hace evidente cuando el dólar se mantiene estable o disminuye en Argentina, mientras que otras monedas se debilitan frente al dólar, haciendo al país menos atractivo para exportaciones y más propenso a importaciones.
El desafío de la inflación y los precios en el surtidor
En cuanto a la proyección inflacionaria, Szewach se mostró prudente al respecto, indicando que es poco probable ver cifras que comiencen con "0" en el corto plazo, a pesar de las metas del Ejecutivo. El economista señaló que Argentina actualmente enfrenta una inflación mensual de alrededor del 2,5%, y aunque se espera una disminución hacia mediados de año, la posibilidad de deflación o estabilidad absoluta parece remota.
Además, Szewach destacó la transferencia de los precios internacionales a la economía local bajo el nuevo esquema de desregulación, lo que implica que el precio de la gasolina se moverá en sintonía con el precio del petróleo en el mercado internacional, afectando así los precios en las estaciones de servicio y en la cadena de suministro.
En resumen, aunque el balance del sector externo de Argentina se ve favorecido por la exportación de energía en la actualidad, la economía del país sigue siendo vulnerable a la duración del conflicto global y a la fragilidad de su estructura interna. Szewach concluyó que, en comparación con situaciones anteriores, Argentina está en una posición algo más favorable, pero aún enfrenta desafíos significativos en un entorno económico incierto.








