Nuevo acuerdo comercial y de inversiones entre Argentina y Estados Unidos: ¿Qué impacto tendrá en la economía local?
En medio de un panorama económico incierto, la reciente firma del acuerdo comercial y de inversiones entre Argentina y Estados Unidos ha generado un gran revuelo en la escena política y empresarial. Sin embargo, ¿cuál será el verdadero impacto de este pacto en la economía local?
A pesar de que el foco mediático se ha desviado hacia este nuevo acuerdo, es importante recordar que el entendimiento entre Mercosur y la Unión Europea sigue en espera de su aprobación final. Las negociaciones, que han durado más de dos décadas, se encuentran en una etapa crucial, ya que enfrentan obstáculos como el control del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la ratificación de los parlamentos nacionales del bloque.
Un informe reciente del IERAL de la Fundación Mediterránea ha analizado el impacto territorial que tendrá el acuerdo UE-Mercosur en Argentina. Según el estudio, la apertura comercial proyectada no afectará de manera homogénea a la economía del país, sino que abrirá oportunidades y tensiones diferentes dependiendo de la estructura productiva de cada región.
El acuerdo prevé una alivio arancelario asimétrico y gradual, con la Unión Europea eliminando aranceles de forma más rápida que Mercosur. Sectores como la región de las pampas y el NOA se perfilan como los primeros ganadores, con productos como harinas y pellets de soja, biodiesel, carne de vacuno, y vinos, entre otros, beneficiándose de la reducción de aranceles y mejorando su competitividad en el mercado internacional.
Sin embargo, el informe también destaca la creación y desviación de comercio como efectos a medio plazo del acuerdo. Mientras algunos sectores como la carne de res y las pesquerías patagónicas se consolidan como ganadores, la industria local se ve expuesta a mayores tensiones competitivas, especialmente en sectores como el textil, el calzado, y el papel y cartón.
Para evaluar la posibilidad de competir con proveedores europeos, el informe toma como referencia el caso chileno, donde a pesar de la apertura comercial, Chile ha logrado desarrollar industrias prósperas como el vino y el aceite de oliva. Esto nos muestra que la competencia es posible, pero requiere trabajar en reducir el "costo argentino" a través de reformas estructurales y mejoras logísticas.
Uno de los desafíos identificados es el factor ambiental, con la obligación de cumplir el Acuerdo de París y garantizar que los productos provengan de tierras libres de deforestación. Además, la propuesta de la Comisión Europea de catalogar al biodiesel como cultivo de alto riesgo podría convertirse en una barrera no arancelaria para Argentina.
En resumen, el acuerdo UE-Mercosur promete abrir nuevas oportunidades para la economía argentina, pero también plantea desafíos que deberán abordarse de manera estratégica. La clave estará en aprovechar las ventajas competitivas de cada región y trabajar en la mejora constante de la productividad y la calidad de los productos locales. Solo el tiempo dirá si este acuerdo será realmente beneficioso para el desarrollo económico del país.








