De no creerse… | El Heraldo de México

No es la primera vez, pero sí la más grave, hasta el día de hoy. El Presidente toma decisiones, da órdenes y dicta decretos que el sentido común y la lógica rechazan. Peor aún, las acciones del titular del Poder Ejecutivo violan el estado de derecho, violando el marco legal, debilitando el marco institucional y eludiendo las decisiones tomadas al amparo de la ley.

Todo esto no parece importarle; Con aire sarcástico, deja claro su desprecio por el consenso alcanzado entre todas las fuerzas políticas. «Se va a hacer porque quiero, o porque no quiero…».

El anuncio de la mañana del lunes 8 de agosto es increíble. “Porque yo lo que quiero es que se establezca constitucionalmente para que no lo reviertan…” “Y lo que no quiero en el caso de la Guardia Nacional es que pase lo mismo que pasó con la Policía Federal Preventiva…»

La base de las modificaciones que está anunciando no es la Constitución ni las leyes. Los cambios no son el resultado de un análisis sereno basado en experiencias y conocimientos expertos, ni provienen de una comparación con lo que se hace en otros países. Vaya, ni siquiera son resultado de encuestas, ni de evaluación de logros obtenidos. No para ser creído.

En 2019, la Constitución fue reformada en su artículo 21, para establecer que “Las instituciones de seguridad pública, incluida la Guardia Nacional, serán civiles, disciplinadas y profesionales”. En ese momento, el hecho de formalizar la participación de elementos de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública fue tema de gran discusión en el Congreso de la Unión. La aprobación unánime se dio a partir de la definición de que quedarían a cargo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, bajo un mando civil.

¿Quiere el Presidente hacer saltar por los aires la precaria convivencia entre las fuerzas políticas representadas en el Congreso? ¿Pretende exacerbar la posición ya beligerante de la sociedad civil? ¿Intenta medir la lealtad de la Corte a la Constitución o al Presidente? ¿Considera irrelevantes a los partidos de oposición, a los juristas, a los defensores de los Derechos Humanos? ¿Se mete en problemas? ¿Estás midiendo fuerzas?

Lo que queda por delante si se hace realidad el decreto del que habló el Presidente es la militarización total de las fuerzas del orden. Desaparecerá la distinción fundamental entre seguridad pública y seguridad nacional. Las tareas propias de la policía serán realizadas por militares, tareas para las cuales no han sido entrenados o capacitados, con el riesgo de incurrir en violaciones a los Derechos Humanos de los ciudadanos comunes.

La grave situación de inseguridad que sufrimos en México no se resolverá con esta arbitraria medida. La lucha contra el crimen organizado requiere policías capacitados, con formación en principios éticos, buena formación y remuneración adecuada. Eso los preservará de la corrupción, no integrándolos a las Fuerzas Armadas.

Si no crees…

POR CECILIA ROMERO CASTILLO
COLABORADOR
@CECILIAROMEROC

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