¿Deveras, unidad latinoamericana? | El Heraldo de México

El presidente Andrés Manuel López Obrador está comenzando a descubrir que la unidad latinoamericana es más fácil de decir que de materializar, que los intereses geopolíticos y nacionales pueden crear dificultades, reales o percibidas.

No es el primero. El ideal de la unidad latinoamericana ha sido evocado desde aquel encuentro en Guayaquil en 1822 entre Simón Bolívar y José de San Martín, libertadores de la mayor parte de las colonias españolas en el Hemisferio Occidental. Ambos personajes tenían visiones diferentes del futuro y eso les impedía llegar a acuerdos. Y desde entonces, esa ha sido la historia de la región.

Hoy, con una marea rosa que incluye por primera vez a las 5 economías más grandes de LA, México incluido, la idea de una integración al estilo europeo está resurgiendo.

Según expertos, como el expresidente Rafael Correa, la integración latinoamericana es algo que trasciende cuestiones comerciales o ideológicas.

El propio Correa señaló que hay recelos, deseos que limitan la promoción de la integración, pero confía en que la llegada de Lula da Silva a la Presidencia de Brasil le dará un nuevo impulso a la idea integracionista.

Cuando el gobierno de AMLO impulsó, en 2019, la revitalización de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), aquello parecía una conclusión segura.

Pero… De repente, esta propuesta parece competir, al menos con la propuesta de reconstitución de UNASUR, que, creada en 2008 por los presidentes Álvaro Uribe, de Colombia, y Alan García, de Perú, sumó 12 países de la región que hoy son reducido a cuatro: Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela.

Si creen especialistas de la Fundación Getulio Vargas de Brasil, la CELAC, creada en 2010, pero impulsada por Brasil para equilibrar la influencia de UNASUR y la Alianza Bolivariana (ALBA) luego auspiciada por Hugo Chávez, y frenar la influencia extrarregional en lo que considera ser su zona de influencia.

Según Carlos Ominami, el líder chileno que encabeza el llamado Grupo de Puebla y es uno de los impulsores de la nueva UNASUR, que en sus palabras podría ser el motor que consolide una CELAC aún precaria y débil, aunque tiene importantes posibilidades.

“La UNASUR tiene múltiples desafíos. Por ahora, convertirse en un espacio de concertación política, económica y productiva de América del Sur que sea un ente con personalidad propia. Somos más de 400 millones de habitantes y representamos más de las dos terceras partes de la población de AL», dijo Ominami. “Tenemos una realidad muy diferente a la de México, que tiene una frontera enorme con Estados Unidos y lo esencial de su comercio con Estados Unidos”.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
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@CARRENOJOSE1

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