Ecuador, entre el descontento popular y los estallidos sociales

Aseguran que en Ecuador el punto más cercano al cielo es el (volcán Chimborazo), si se mide desde el centro de la Tierra y no desde el nivel del mar. En este suelo, además, uno puede estar en el punto 0 entre el hemisferio norte y sur, donde la afluencia de energía es más poderosa que en cualquier parte del mundo. Y por esas maravillas planetarias, durante todo el año el sol sale a las 6 y se pone a las 18. Pero todo esto es solo simbología poética, que contrasta con un país colapsado y con una población indignada.

El nombre Ecuador proviene del latín «aequatar» (igualar), algo que no tiene correlación con su devenir sociopolítico. Otra paradoja cáustica para un país que arrastra la desigualdad desde sus inicios: primero fue conquistada por los incas, luego por los españoles, luego por los terratenientes y finalmente por los militares.

Cuando logró romper con los golpes de estado y regresar a la democracia, Ecuador entró en un pantano político que continúa hasta el día de hoy, con altibajos coyunturales.

Protesta indígena en Quito. (AFP)

Tiene un ancla en lo económico: el dolar como moneda nacional. Se dolarizó en el 2000, en la peor crisis financiera de su historia. Y esto proporcionó estabilidad macroeconómica, aunque licuó los ingresos. La población tardó en adaptarse, pero ya no quiere salir de este sistema. Más del 80% dice estar satisfecho.

Sorprende que un argentino compre bananas por un par de dólares o tome un taxi y le pague con 10 dólares, sin hablar una palabra de inglés. Y recibe el “ahora mismo te doy el cambio”.

En Ecuador la vida es barata. Una bolsa de seis tomates está disponible por un dólar.. El mismo precio por 15 plátanos. Puedes comer en los puestos de la calle por 3, 5 o 7 dólares. En los restaurantes medios sube a 10 o 15 dólares, y en los de lujo sube a 25 o 30.

Pero también los ingresos son extremadamente bajos a nivel popular. El salario promedio es de 420 dólares., aunque obviamente no todos ganan esa cantidad. Y la canasta básica está arriba, en 500 dólares. Pocos en este Ecuador tocan el cielo con las manos, a pesar de su altura.

El paro indígena paralizó al país durante 18 días.  (Reuters)

El paro indígena paralizó al país durante 18 días. (Reuters)

Para muchos, esta estabilidad fue un bálsamo. Sin embargo, no termina de dar respuesta a sus problemas estructurales. Depende de la constante llegada de dolares los cuales, en su mayor parte, provienen del petróleo y la minería.

En los últimos dos o tres años que la estabilidad también se alteró con una inflación gradualque hasta ahora había sido evitado por la dolarización.

“Hay un porcentaje muy importante de la población que sufre exclusión y abandono. Y esto no es nuevo, es un problema estructural en el Ecuador. Existe un importante sector social excluido, especialmente el campesinado, compuesto en su mayoría por sectores indígenas. Hay una ausencia de educación, de planes de desarrollo. Y esto se convierte en descontento social, en una olla a presión que de vez en cuando explota”, señala la politóloga María Paz Jervis.

El estallido, en esta ocasión, vino de la mano de las comunidades indígenas y de un paro de poco más de dos semanas que sacudió las principales ciudades del país. Los productos agrícolas y el combustible no llegaron debido a los severos bloqueos de carreteras y la amenaza de violencia de los manifestantes. Las pérdidas totales alcanzaron los mil millones de dólares, una cifra dramática para un país en crisis.

La gente no culpa sólo a los indígenas, También culpa al gobierno de Guillermo Lasso, que no supo resolver a tiempo el conflicto.. su popularidad cayó al 30% antes de esta crisisy los analistas creen que cayó aún más con esta situación.

El presidente Guillermo Lasso no pudo resolver el conflicto a tiempo.  (AFP)

El presidente Guillermo Lasso no pudo resolver el conflicto a tiempo. (AFP)

Lasso se había acomodado bien cuando asumió el cargo hace un año, gracias a su adecuada reacción ante la Pandemia. Había prometido vacunar a nueve millones de personas en los primeros cien días, y cumplió con creces. Vacunaron a 14 millones, lo que permitió reactivar la economía.

Pero no supo capitalizar ese logro. Chocó con aliados políticos y opositores.estaba orgulloso, empezó a gobernar por decreto y aplicar un sistema de patrocinio. No cumplió su promesa de romper con la polarización política que vive el país y, lo más grave, de mejorar la economía.

Al asumir el cargo, dijo que iba a crear puestos de trabajo, lo que sonaba seductor para una población ávida. Hoy, la tasa de empleo formal es sólo del 32,9%. El resto, el 67%, vive del trabajo informal o está desempleado.

Por eso, lo que más se critica en la calle es la ineficacia del gobierno. “En este año de gobierno no hizo nada, absolutamente nada”repiten taxistas, comerciantes, estudiantes y, obviamente, campesinos.

En esta etapa Reapareció el «fantasma político» de Rafael Correa. Su sector fue el que desató las protestas y escaló los reclamos indígenas para pedir la destitución de Lasso. El expresidente, que no puede ingresar a Ecuador tras ser condenado por corrupción, sigue siendo una figura presente.

El expresidente Rafael Correa, (EFE)

El expresidente Rafael Correa, (EFE)

Las personas reconocen los logros de sus mandatos, especialmente los dos primeros. Implementó un seguro de salud para una población que carecía de atención. Ahora una persona paga 75 dólares mensuales al sistema -mixto, estatal y privado- y puede asistir. También mejoras en infraestructura y educación.

Aunque también hay un fuerte rechazo en los sectores medios. Lo acusan de actos de corrupciónla insistencia en profundizar la grieta social, culpando siempre a los demás de lo que no podía lograr, el autoritarismo que demostró en los últimos años y el dominio de todos los poderes del Estado.

En realidad, Lasso no ganó por sus dotes personales sino por el voto contra el Correísmo. “Él (por Correa) capitalizó las fisuras que hay en la sociedad. La gente lo ama y lo odia en proporciones iguales”, dice Jervis.

“Genial hermano”, me dice el taxista, “esto es Latinoamérica”. “¿Y cómo está Argentina?” pregunta sarcásticamente. Se quedó sin propina.