Ecuador, un país convulsionado con rencores y divisiones profundas

Ecuador, un país convulsionado con rencores y divisiones profundas

Ecuador está atravesado por el resentimiento. Una sociedad dividida, enfadada, harta de las reacciones del otro. La crisis económica es el detonante de esta ferocidad diaria. Una crisis que estalló con la pandemia y que el gobierno no sabe cómo resolver.

El paro nacional lanzado por la comunidad indígena, al que se sumaron varios sindicatos, terminó por agudizar los ánimos. Ayer, durante una manifestación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), organizadora de las protestas, se vio colapsar el centro de Quito, lo que enojó más a los sectores medios, comerciantes y empleados.

Pintados, con lanzas y escudos, los indígenas expresaron su descontento con el gobierno, y con un amplio sector de la población que rechaza la medida. “Camina, camina, es bueno para los músculos”dijo uno de ellos, burlándose de las personas que se vieron obligadas a regresar de sus trabajos a pie porque el transporte no funcionaba.

El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, presionado por las protestas indígenas. Foto: AFP

divisiones profundas

Ese es el ejemplo del odio desmedido que está surgiendo. Algunos llegan a la violencia extrema: la muerte de un sargento esta semana a manos de un grupo de manifestantes que atacaron un convoy militar que protegía el trasvase de combustible; la quema de camiones de comida en las afueras de Quito, y otros hechos similares.

Manifestantes indígenas marcharon nuevamente este miércoles en Quito.  Foto: AFP

Manifestantes indígenas marcharon nuevamente este miércoles en Quito. Foto: AFP

Los sectores indígenas sostienen con razón que siempre han sido marginados, excluidos. Que las políticas sociales nunca los tomaron en cuenta, a pesar de que son un segmento sustancial de la sociedad ecuatoriana. Ni siquiera con Rafael Correa, con quien tuvieron un serio enfrentamiento por la minería y el petróleo.

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Están indignados. Ella se nota en sus expresiones, en sus ojos. Ayer, en la manifestación, eso se palpaba. Se pintaban la cara con franjas de colores, blandían viejas lanzas, escudos de chapa. Una imagen anacrónica de la guerra. Para algunos era solo una expresión indígena. Pero en el fondo, Querían mostrar su enfado. Enfado con el gobierno, enfado con los políticos y también enfado con una sociedad que los desplaza.

El otro sector social también los miró con enfado. despotricar porque los precios de los alimentos se duplicaron o triplicaron como resultado de la huelgaporque no tienen transporte para ir a trabajar, porque están agotados por el estrés diario.

Escala la furia contra el gobierno de Ecuador, tras 17 días de protestas.  Foto: AFP

Escala la furia contra el gobierno de Ecuador, tras 17 días de protestas. Foto: AFP

politica y aburrimiento

La convulsión social no está sólo en las calles. También en el ámbito político. Un sector de la oposición liderado por Rafael Correa, desde la distancia, se subió al conflicto para pedir la destitución de Lasso. No pudo porque los otros partidos se opusieron.

La destitución de un presidente es una carta que ya se jugó muchas veces en Ecuador, y siempre fue trágica. Eso está en la conciencia de la población, que ya no quiere otro cambio de gobierno cuando el nuevo asumió hace apenas un año.

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La mayoría de la gente no está contenta con el banquero Lasso. Y no porque sea un conservador de derecha, sino porque considera que no ha cumplido las promesas de un país mejor, con menos corrupción, con más trabajo y mejores ingresos.

Martes por la noche lazo había obtenido un triunfo pírrico frente a una oposición que fracasó en su intento de acusarlo. Pero estaba notablemente debilitado.

Lasso había respirado tranquilo este martes cuando los legisladores que responden al correísmo no pudieron obtener el apoyo necesario para llevar a cabo la moción de juicio político por «conmoción interna». Solo obtuvieron 80 votos de 137 legisladores. Se requieren al menos 92.

Y en esa pelea hubo hechos insólitos, como que obligaron a votar tres veces. Primero una legisladora dijo que estaba equivocada y quería votar por un juicio político. Ellos lo aceptaron. Luego hubo un extraño manejo técnico: un legislador votó en contra, pero apareció el voto favorable.

Estas son las cosas desagradables de la política que enfurecen a los ecuatorianos, tanto de un lado como del otro. “Esto no queremos más, no podemos seguir así”, le dijo a Clarín un comerciante que había tenido que cerrar su negocio.

Una situación social crítica

Nuestros productos aumentaron dos o tres veces. Cómo vamos a seguir trabajando, explicó Adrián, hotelero del centro histórico de Quito, que estaba desierto por la falta de turistas. Este es otro rubro que cayó por temor a más actos de violencia.

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Las pérdidas son monumentales en un país que no ha logrado salir de la crisis. Hay más de 1.000 pozos de petróleo tomados. La producción de crudo cayó un 50%, cuando es el principal ingreso de Ecuador.

Los indígenas también están divididos entre ellos. Un sector tiende a volver a la mesa de negociaciones y busca retomar las conversaciones. Entre ellos se encuentra el propio Leónidas Iza, quien dirige la Conaie. Este miércoles llamó a su pueblo a la paz y buscó moderar su discurso.

Pero otros grupos indígenas están más radicalizados y prefieren agudizar la crisis con nuevos recortes y piquetes. Quieren hacer sentir su reclamo. En la manifestación de ayer en el centro histórico, cerca del Palacio de Carondelet, sede del gobierno, los distintos oradores fueron críticos. Hablaron de volver al diálogo, pero exigieron medidas que seguramente el gobierno rechazará.

En concreto, quieren una fuerte rebaja en el precio de los combustibles porque sostienen que está afectando gravemente a los pequeños productores. Para el Ejecutivo se trata de una medida que supone una fuerte caída de ingresos en un momento complicado para sus finanzas.

En ambos lados la situación empeoró.. Dentro del gobierno, algunos piden que Lasso tome una mano más dura, con el restablecimiento del estado de emergencia.

Algo similar sucede en Conaie. Varios sectores exigen que Iza mantenga los cortes de ruta y el paro nacional hasta que el gobierno acepte las condiciones que le imponen. el volcán está encendido

Quito, enviado especial

CB