La circulación del virus se adelanta a la temporada de verano y genera alerta en todo el país.
El Ministerio de Salud confirmó un incremento sostenido y pide reforzar la prevención
El dengue volvió a instalarse como una de las mayores preocupaciones sanitarias del país. Según los últimos reportes oficiales, los casos aumentaron más de un 60% en las últimas cuatro semanas, con focos activos en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Misiones. Las autoridades advierten que el brote se adelantó a los meses más cálidos y que la situación podría agravarse si no se intensifican las medidas de control.
Un repunte fuera de temporada que sorprende a los expertos
Tradicionalmente, el dengue tiene su pico entre enero y marzo. Sin embargo, este año los primeros brotes comenzaron a registrarse en septiembre, una señal que desconcertó a epidemiólogos y funcionarios.
“Estamos viendo una circulación viral inusual para esta época del año”, explicó la ministra de Salud, Carla Vizzotti, durante una conferencia de prensa. “El cambio climático y las lluvias intensas generaron condiciones ideales para la reproducción del mosquito Aedes aegypti”.
El Servicio Meteorológico Nacional reportó temperaturas más altas de lo habitual en el norte y centro del país, un factor que acelera el ciclo del mosquito. En paralelo, la expansión urbana sin planificación y la acumulación de agua en recipientes domésticos siguen siendo las principales causas de contagio.
Cifras que encienden las alarmas
Entre enero y octubre de 2025 se notificaron más de 180.000 casos sospechosos en todo el territorio, de los cuales 112.000 fueron confirmados por laboratorio. El 85% corresponde al serotipo DEN-2, el mismo que causó la ola de contagios del año pasado.
En lo que va de octubre, cinco provincias declararon “situación de brote”, y los hospitales públicos de Tucumán y Salta comenzaron a reforzar las guardias.
“El número de pacientes febriles está creciendo más rápido de lo que esperábamos”, señaló el infectólogo Pablo Bonvehí, del Hospital Italiano. “Lo preocupante es que el virus no da tregua, y ya no hablamos de epidemias cíclicas, sino de una circulación casi permanente”.
Las acciones del Gobierno y la respuesta social
El Ministerio de Salud lanzó una nueva campaña de prevención bajo el lema “Sin criaderos, no hay dengue”, centrada en eliminar los lugares donde se acumula agua: baldes, botellas, canaletas y floreros. Además, se distribuyeron más de 300.000 repelentes y larvicidas en zonas de alto riesgo.
En Buenos Aires, los municipios del conurbano comenzaron operativos casa por casa para controlar patios y terrazas, mientras en Misiones se reforzó el monitoreo fronterizo ante la circulación simultánea de chikungunya y zika.
“Sabemos que la gente está cansada de escuchar las mismas recomendaciones, pero es la única herramienta efectiva”, insistió Vizzotti. “El mosquito nace en nuestras casas, y el control empieza en el hogar”.
Impacto regional: un fenómeno que atraviesa fronteras
El avance del dengue no es exclusivo de Argentina. Brasil, Paraguay y Bolivia también registran picos de contagios antes del verano. La Organización Panamericana de la Salud alertó que 2025 podría ser “uno de los años más complejos de la última década” en materia de enfermedades transmitidas por vectores.
El organismo recomendó fortalecer la vigilancia epidemiológica y anticipar las campañas de fumigación. “La combinación de calor, humedad y urbanización hace que el riesgo sea regional”, señaló un comunicado oficial.
Una advertencia para los próximos meses
Con la llegada de noviembre y las altas temperaturas, los especialistas prevén que los casos continúen en ascenso. La clave, insisten, será la prevención sostenida y la detección temprana.
“El dengue dejó de ser un problema estacional. Es un desafío permanente de salud pública”, resume Bonvehí. “Si no logramos cambiar los hábitos cotidianos, el brote del verano podría ser aún más severo”.








