El autoengaño | El Heraldo de México

Observar el mapa mediático, las columnas y la conversación en las redes sociales en México tiene un denominador común: el autoengaño. Esta trampa se confunde fácilmente con la fe y la esperanza, que es lo último en morir, pero en este caso es tarde. El escenario electoral de 2024 puede fluctuar, pero será difícil escapar al objetivo final del presidente: la transformación permanece.

Es cierto, en política no todo está dicho, pero también es cierto que una cosa son los tiempos del hombre y otra los de la política que, en el estado actual de la democracia mexicana, son también los de Dios.

La marcha del #INEnosetoca circula por los tiempos del hombre, la del 27 de noviembre por los del poder.

Así, el único político que hasta ahora fluctúa entre los dos es Ricardo Monreal, quien esta semana logró colocarse en la conversación de la arena pública de manera excepcional, y ahora se ve arañado nuevamente por el Martes del Jaguar de Layda Sansores; así como la boda del Jefe de Gobierno (¡Felicidades!). Los latidos del corazón venden más que la política.

Quien crea que en este momento de la política mexicana la oposición al 2024 está fuera de Morena se equivoca. No hay más que falsas esperanzas en los pasillos de las oficinas o en las charlas grupales del PRI, PAN o PRD. Además, poco hay que hacer porque los mexicanos hemos blindado la aprobación del presidente y con ella la intención de votar por Morena con los latidos del corazón y no con la razón.

Los contrapesos solo se pueden generar desde adentro, como sucedió con el PRI y Cárdenas como cara visible, porque solo quien sabe cómo funciona el nuevo régimen o sistema sabe cuáles son sus imperfecciones. Elba Esther fue un ejemplo fugaz al aceptar que coincidió con Morena. Guadalupe Acosta Naranjo lanza una advertencia tardía al señalar que no hemos visto todo del presidente. Monreal como buen político tiene muchas vidas.

La “oposición” debe dejar de insistir a través de columnas y publicaciones que vamos a ser Venezuela porque ese miedo, racional o irracional, ya se venció. Además, consciente o inconscientemente, los mexicanos luchamos por la democracia para votar por la hegemonía.

¿Dónde reside el autoengaño? En creer que la velocidad del poder es la misma que la velocidad de los ciudadanos. El plan B de la reforma electoral está en el velocímetro del poder.

Primero, para cuando la SCJN juzgue su constitucionalidad, previsiblemente estará en ejecución. En segundo lugar, en el caso de que tenga tiempo, se crearía un vacío que podría obligar a decidir entre ampliar plazos o provocar el colapso en la organización del debilitado INE. En todos los escenarios gana el presidente. tiempos de Dios.

Nos engañamos a nosotros mismos cuando dijimos que “al diablo con sus instituciones” fue un impulso del momento, no una creencia profunda. ¿Vamos a seguir haciéndolo?

#PowerRankingPresidencial Herramientas como la lanzada por politico.mx y encuestas.mx es lo que necesita la democracia mexicana para ver claramente hacia dónde y cómo vamos hacia la conversación y las elecciones de 2024. ¡Felicidades a Luciano Pascoe, Alfonso Basilio, Juan Pablo de Leo y todo el equipo!

Continuar leyendo: El autoengaño | El Heraldo de México