El cuarto más troglodita del mundo

Cuando el afán de progreso de Venezuela trascendía más allá de las crestas del Ávila, cualquier orden de captura de presuntos delincuentes se hizo de conocimiento general a través del Diario Oficial. Ahora, actúa como heraldo o Robespierre, el mencionado troglodita. Guapo si se sostiene, pero corre y tiene los esfínteres quebradizos, en el yeso de hombre a hombre.

Tampoco ha sido un tribunal competente, conforme al debido proceso, el que decretó las hipotéticas detenciones. ¡El padre de los buscados! Ha sido el mismo, estridente, él, y nadie más que él. No nos extrañaría que, de ahora en adelante, uno o más de la claque que lo vitoreaba furiosamente, se consideraran autorizados a ejercer la violencia contra los presuntos prófugos.


Paradojas que, tan vigilante, sea el 4º, entre los presuntos delincuentes más traicioneros del mundo si nos ceñimos al ranking de las mayores recompensas, ofrecidas por sus respectivas capturas. A saber:

Ayudar a localizar y arrestar a Ayman al-Zawahiri, actual jefe del grupo yihadista Al Qaeda, recibe $ 25 millones; contribuir a esos mismos fines, en el caso de Rafael Caro Quintero, peso pesado del narcotráfico, capo del Cártel de Guadalajara, también solicitado por el presunto secuestro y/o asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena del piloto Alfredo Zavala Avelar, del escritor estadounidense John Clay Walker, del estudiante de odontología Alberto Radelat, representan US$ 20 millones.

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Brindar asistencia para poner grilletes en la cabeza del cavernícola o primero a bordo del “RoboLución”, sospechoso de violar casi todos los artículos del Código Penal venezolano, el Estatuto de Roma, las leyes contra la corrupción, contra el crimen organizado, contra los estupefacientes y hasta la Urbanidad. Manual, de MA Carreño, equivale al premio mayor de $15 millones. En cuanto al mencionado troglodita, aportar elementos para enviarlo a los penales de Tocorón, Tocuyito o SuperMax en Colorado, EE.UU. equivaldría a pagar $10 millones. Muy poco se dice por la multitud.


Más por más = ¿Positivo? ¿El orden de los factores no altera el producto? Por lo que observamos, el protagonista de esta crónica se ha mostrado esquivo a la hora de comprender el lío en el que se encuentra. En el submundo del crimen no se aplican las reglas matemáticas. Si entrega a su jefe a la DEA y se entrega a reclamar las dos recompensas, no le pagarán 25 millones como ha calculado en medio de su codicia con la furia de Messalina. Esas “cuentas” sólo se le ocurren a él. Menos aún se le permitirá volver, como Pedro en su casa, a su búnker antiatómico, a 100 metros bajo tierra. ¡Irá preso, caña y sin un centavo!

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Porque el crimen no paga. Ni suma. Ni multiplicar. Solo divide.

Tiempo, mal invertido, desde el Poder, incitando al odio general por el solo hecho de disentir. Usted, ya verá, señor troglodita.

@omarestacio