Un acuerdo por USD 20 000 millones entre Buenos Aires y Washington sacude los mercados y la escena política.
Una inyección de USD 20 000 millones en forma de “swap” cambiario —acordada entre el Banco Central de la República Argentina y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos— ha provocado un temblor financiero y político en ambos países. En un contexto de inflación persistente, reservas agotadas y tensiones electorales, la medida busca estabilizar el peso argentino, pero genera dudas sobre su alcance y sostenibilidad.
Contexto: por qué ahora y qué significa
Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de su economía reciente. Con una inflación que supera el 130 % anual y un nivel de pobreza cercano al 45 %, el gobierno de Javier Milei intenta sostener la confianza de los mercados y contener la devaluación del peso.
El acuerdo anunciado con Estados Unidos apunta a reforzar las reservas del Banco Central, ofreciendo liquidez inmediata y una señal de respaldo político internacional. Sin embargo, los analistas advierten que el impacto podría ser temporal si no se acompañan de reformas estructurales.
Reacciones cruzadas en Washington y Buenos Aires
La noticia provocó reacciones dispares. En Buenos Aires, el oficialismo celebra la maniobra como un “respaldo histórico” a la gestión económica, mientras que la oposición advierte sobre los riesgos de una “dependencia excesiva” del apoyo norteamericano.
En Washington, la operación despertó controversia entre legisladores que cuestionan el uso de recursos estadounidenses para sostener economías con alta inestabilidad. Aun así, la Casa Blanca considera el acuerdo parte de una estrategia geopolítica más amplia para reforzar lazos en América Latina frente a la influencia china.
Impacto inmediato en los mercados
Pese al anuncio, la reacción del mercado fue cautelosa. El peso argentino mostró una leve recuperación inicial, pero volvió a retroceder horas después, reflejando la desconfianza de los inversores.
Los bonos soberanos subieron apenas un 1 %, mientras que el riesgo país se mantuvo por encima de los 1.900 puntos. “El acuerdo compra tiempo, pero no resuelve el problema de fondo”, coincidieron varios analistas del sector financiero.
Lo que está en juego
El acuerdo no solo tiene implicancias económicas. También redefine el tablero político de cara a las elecciones legislativas de 2025. Milei apuesta a que la inyección de dólares le otorgue oxígeno para sostener su plan de estabilización y mostrar resultados antes de fin de año.
Sin embargo, el riesgo político es alto: si la medida no logra contener la inflación ni mejorar el poder adquisitivo, el gobierno podría enfrentar un nuevo ciclo de descontento social y tensiones con el Congreso.
Mirada internacional
En América Latina, el pacto es observado con atención. Algunos economistas lo consideran un precedente que podría replicarse en otros países con déficit de reservas, mientras que otros lo interpretan como una advertencia sobre los límites del financiamiento externo sin reformas fiscales profundas.
Estados Unidos, por su parte, busca asegurar estabilidad en una región clave para su comercio y su seguridad estratégica, especialmente en un año electoral que también marca la agenda de Washington.
¿Qué puede pasar en los próximos meses?
Los próximos indicadores serán decisivos. Si la inflación no logra desacelerarse y las reservas continúan cayendo, el acuerdo podría perder efectividad antes del verano austral.
En cambio, si el tipo de cambio logra estabilizarse y la inflación se modera, Milei podría capitalizar políticamente la jugada y proyectar una segunda fase de reformas con mayor respaldo.
Cierre
El swap de USD 20 000 millones entre Argentina y Estados Unidos representa un intento audaz de ganar tiempo frente a una crisis estructural. Pero el éxito dependerá de la capacidad del gobierno argentino para convertir ese alivio financiero en resultados reales.
La historia reciente demuestra que los rescates pueden calmar las aguas, pero solo las reformas profundas cambian el rumbo. Y el reloj económico —una vez más— corre contra Buenos Aires.








