el Deportivo La Coruña que busca la resurrección

Nada, salvo el tesón de su gente, queda de aquel Deportivo La Coruña que durante dos ciclos (en los 90 con Arsenio Iglesias y en los 2000 con Javier Irureta, uno de los impulsores del entrenador Scaloni) se animó a sentarse en la mesa de los grandes, a ser campeón de todos los trofeos locales (Liga, Copa del Rey y Supercopa) e incluso a ser protagonista en Europa (llegó a las semifinales de la Champions League en 2004 ).

El equipo gallego ya está atrapado en la tercera categoría del fútbol español -la ahora denominada Primera RFEF o Primera Federación-, una división semiprofesional, alejada de los millones que gestionan los gigantes de siempre, la perpetua Primera.

Esta última temporada estuvo a punto de ascender a Segunda División. Pero no pudo dar el salto. Cayó 2-1 en la prórroga del Repechaje ante el Albacete. El empate en Riazor -su estadio, casi imbatible en los días felices- le bastó para ascender. Pero no.

Una multitud acompañó al Deportivo La Coruña en la final de ascenso ante el Albacete. (Foto: Twitter @RCDeportivo)

En las gradas abarrotadas, imposiblemente anónimo, estaba un ídolo de la institución: Lionel Scaloni, el entrenador de la selección argentina, quien estuvo nueve temporadas en el club en sus mejores días, disputando 301 partidos y marcando 18 goles. Un rasgo que siempre lo rescató de aquella época: su capacidad para adaptarse a diferentes posiciones. Se mantiene intacto el vínculo de Scaloni con la ciudad y su identificación con la camiseta. Un amor gallego, una bella y reducida versión de la relación entre Diego Maradona y el Nápoles.


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Ahora, el equipo coruñés seguirá un año más en la tercera categoría (por primera vez en sus 116 años de historia), a la que había descendido el 20 de julio de 2020. Dos años antes, el 29 de abril de 2018, había perdido su plaza en Primera. Sin vestigios de los días en que Scaloni, con el número 12 a la espalda, generaba apoyos y aplausos por su entrega y compromiso.

Scaloni estuvo en la ciudad y en el estadio y fue tratado con homenaje. Tomó fotos, firmó autógrafos, se sintió como en casa con él. el amor perdura. La añoranza de aquellos días de futbolista también. Escuchó elogios y felicitaciones por su andar, inmaculado estos días, en la Selección.

la era dorada

Lionel Scaloni, arriba.  Todos aún reconocen su dedicación en esos días felices.  Llegaron a la semifinal de la Champions League.  (AP)

Lionel Scaloni, arriba. Todos aún reconocen su dedicación en esos días felices. Llegaron a la semifinal de la Champions League. (AP)

Todo el mundo conoce a Javier Iruretagoyena Amiano como Javier Irureta y los más íntimos le llaman Jabo. Nació en Irún, País Vasco, pero en Galicia lo quieren como a un vecino de San Vicente de Elviña o de San Pedro de Visma, pequeños y encantadores territorios de La Coruña. como scaloni.

Señala Irureta, el DT que dirigió al argentino en 223 partidos y coincidió en los cuatro títulos del Depor: “Scaloni es mi mayor orgullo como entrenador. Hablé con él. Aportó mucho al equipo. Cuando estábamos en el banquillo, pudo salir al banderín de córner para protestar al árbitro. Tuve que contenerlo un poco, je. Fue un jugador que en los encuentros, en el vestuario fue muy buen compañero y que ayudó mucho en esa trayectoria que vivió en el Dépor. Creo que el club también le ha servido para su experiencia actual como entrenador”.

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Agregó en una entrevista con 90 minutos: “Recuerdo que traía canciones de Argentina al vestuario. Cuando éramos campeones, ponían la canción de La Mosca que decía algo así como ‘Quiero darte algo de mi corazón.… Ella puso eso todo el tiempo en el autobús. Era muy animosa y eso me gustaba, porque no se enfadaba cuando no jugaba. Para mí son valores que están muy bien para llevar a un equipo a conquistar cosas importantes”.

Continúa el retrato: “En el vestuario fue el primero en poner la mano en medio para animar a sus compañeros. Es muy consciente del juego, muy consciente de todos los temas. La pelota estaba de un lado y miraba lo que hacía el rival. Siempre me ayudó como entrenador y me decía “mira” todo el tiempo. Estuvo muy atento, creo que eso le ha servido bien y eso lo traslada a la Selección”.

Irureta fue y es el entrenador más laureado de la historia del Deportivo. Allí estuvo de 1998 a 2005 y ganó una Liga (única vez en la vida del centenario del club), una Copa del Rey (en el Bernabéu, en la fecha del Centenario del Real Madrid, con Scaloni presente durante 90 minutos) y dos Supercopas de España. .

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Logró lo que parecía imposible: borrar el anhelo de esa SuperSport de Arsenio Iglesiasque había sido un gran protagonista en los primeros cinco años de la década de los 90. Con Irureta todo parecía posible: durante cinco temporadas consecutivas incluyó a La Coruña en el podio de Primera División. No solo eso: también construyó milagros en Europa. Y una de ellas fue la remontada más increíble de la historia de la Champions League.

En la ida de los cuartos de final, en el Giuseppe Meazza, el Milan había sido una celebración del buen fútbol y había goleado por 4-1. El Depor tuvo que darle la vuelta a una historia a la que todo el mundo le había escrito un final. Irureta también fue quien hizo una promesa: Prometió hacer el Camino de Santiago si su equipo pasaba de ronda.

Tenía que hacerlo, el Deportivo goleó 4-0 y pasó a semifinales. Allí lo paró el Oporto de Mourinho -entonces campeón en la final ante el Mónaco- con un resultado global de 1-0. Sin embargo, nadie olvida aquel día que bien retrata la epopeya de aquel valioso equipo, en el que se empezó a forjar el actual director técnico de la Selección. Nada menos.