El derecho al honor en el ámbito digital

Semánticamente, el honor se refiere al trato dado o recibido por los demás, y la fama se relaciona con el eco que la persona produce en la opinión pública. Por tanto, el honor es un derecho que engloba la personalidad del individuo, su proyección y el respeto que se exige a los demás.

En México, este derecho está reconocido en los artículos 6 y 7 de la Constitución, y actualmente existen dos formas de ejercerlo: civil y administrativa.

La primera, a través del artículo 1916 del Código Civil Federal, que incorpora la defensa del honor a través de la figura del daño moral, que significa la afectación que sufre una persona en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, reputación, vida privada, aspectos físicos o bien, en la consideración que los demás tienen de sí mismos.

La segunda, mediante el ejercicio del derecho de réplica que implique aclarar o rectificar, a título gratuito, informaciones falsas, erróneas, inexactas o incompletas, difundidas por un medio de comunicación o acto de difusión, que afecten especialmente a los derechos al honor, a la intimidad vida o el buen nombre de una persona, para proteger su dignidad. No obstante, el mecanismo procesal adecuado para defender los derechos de la personalidad en el ámbito digital es el daño moral, con independencia del derecho que se tenga, a ejercer la réplica.

De acuerdo con la teoría objetiva de la prueba del daño inmaterial, para afirmarlo sólo debemos probar la legalidad de la conducta y el contexto del ataque a nuestra persona.

En relación a la suspensión y bloqueo de cuentas, por afectación al derecho a la honra, ésta puede ser solicitada porque la Constitución no reconoce el derecho a la injuria, y la SCJN ha señalado que en el caso del discurso de odio que prevalece en la red, la libertad de expresión no es un derecho absoluto que prima sobre los derechos personales.

En cuanto a los daños morales que puedan generarse, en virtud de la publicación de determinada información en Internet, la Sala Segunda de la Corte indicó que constituyen lesiones de carácter instantáneo y discontinuo, por lo que, desde la publicación de información, el plazo de dos años para exigir la reparación del daño. Lo que significa que el plazo no debe extenderse mientras dure la publicación. No obstante lo anterior, el problema de la afectación al honor en el ciberespacio es que la agilidad procesal de los juicios, por daño inmaterial, puede demorar hasta seis años, cuando en derecho comparado se demora alrededor de tres años, y en caso de serlo Poco existe el problema de la extraterritorialidad, que se traduce en un estado de indefensión de los usuarios.

Por ello, además de la autorregulación de las plataformas, debemos impulsar contar con una legislación que proteja los derechos personales en el ámbito digital, pero sin favorecer la autocensura, es decir, en internet y redes sociales debemos regular los derechos. , pero no el contenido. .

POR HILDA NUCCI

COLABORADOR

@HILNUCCI

CAMARADA

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