El descubrimiento del cráneo del ‘Hombre Dragón’ en China puede agregar especies al árbol genealógico humano

El fósil más prometedor encontrado hasta ahora que podría ser evidencia de denisovanos provino de una cueva en el Tíbet: una enorme mandíbula con dos molares gruesos, que data de al menos 160.000 años. En 2019, los científicos aislaron proteínas de la mandíbula y su composición molecular sugiere que pertenecían a un denisovano, en lugar de a un humano moderno o un neandertal.

Esta evidencia molecular, combinada con evidencia fósil, sugiere que los antepasados ​​comunes de Homo sapiens, neandertales y denisovanos vivieron hace 600.000 años.

Nuestro linaje se separó por sí solo, y luego, hace 400.000 años, los neandertales y los denisovanos divergieron. En otras palabras, los neandertales y los denisovanos eran nuestros parientes extintos más cercanos. Incluso se cruzaron con los antepasados ​​de los humanos modernos, y hoy en día tenemos fragmentos de su ADN.

Pero aún perduran muchos acertijos de esta etapa de la historia humana, especialmente en el este de Asia. Durante las últimas décadas, los paleoantropólogos han encontrado una serie de fósiles, muchos incompletos o dañados, que tienen algunas características que los hacen parecerse a nuestra propia especie y otras características que sugieren que pertenecen a otra parte del árbol genealógico de los homínidos.

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Katerina Harvati, paleoantropóloga de la Universidad de Tübingen en Alemania que no participó en el nuevo estudio, dijo que el cráneo del Hombre Dragón podría “ayudar a aclarar parte de la confusión”.

Para averiguar cómo encaja el Homo longi en el árbol genealógico humano, los científicos compararon su anatomía con 54 fósiles de homínidos. Los investigadores encontraron que pertenece a un linaje que incluye la mandíbula en el Tíbet que ha sido identificada como Denisovan.

El cráneo era aún más similar a una parte de un cráneo descubierto en 1978 en el condado chino de Dali, que se remonta a 200.000 años. Algunos investigadores pensaron que el fósil de Dali era de nuestra propia especie, mientras que otros pensaron que pertenecía a un linaje más antiguo. Otros incluso llamaron al fósil una nueva especie, Homo daliensis.