el DT sacó al crack, que se fue al banco con cara de fastidio y casi no lo saludó

Se sabe que es casi una ley no escrita en los equipos en los que juega Lionel Messi: un partido que comienza con el argentino en el campo, un partido que termina con el argentino en la cancha. Mauricio Pochettino, sin embargo, no prestó mucha atención a esa pregunta y no pareció estar muy interesado en el contexto: decidió sacar grieta Argentino cuando el Paris Saint-Germain empató con el Lyon y le quedaban 15 minutos para intentar ganar.

El rosarino dejó exactamente a los 30 minutos del segundo tiempo para que entrara Achraf hakimi. Un cambio bastante extraño teniendo en cuenta que el marroquí es defensa, que el PSG apenas igualaba en casa y, lo dicho, que León Rara vez sale a menos que esté charlando con el entrenador de antemano o, por supuesto, haya alguna dificultad física.

¿Podría ser el caso? El rostro del argentino en el campo fue elocuente: Apenas tocó a Pochettino con la mano, casi sin querer saludarlo, e hizo un gesto quien declaró que no entendía muy bien la pregunta de reemplazo.

En el banco, el argentino tampoco cambió de mirada y él no fue el único que pareció sorprendido. En una imagen que lo muestra ya sentado junto a Leandro Paredes, se puede ver al mediocampista, también argentino, abriendo las manos como si tratara de entender el cambio mientras conversaba con él. León.

Leandro Paredes habla con Messi.  El volante exBoca tampoco pareció entender el cambio.  Foto Twitter

Leandro Paredes habla con Messi. El volante exBoca tampoco pareció entender el cambio. Foto Twitter

En términos estrictos de resultados, La jugada de Pochettino acabó saliendo bien porque la siguiente modificación fue poner a Mauro Icardi en el lugar de Ángel Di María y fue el delantero argentino quien convirtió el segundo gol del PSG, de forma agónica, con un cabezazo que acabó siendo el gol de la victoria.

Pero estaba claro que a Messi no le gustaba salir del campo y la imagen que dio al final del partido también contribuyó a esa sensación inconfundible: no celebró el gol ni el triunfo de su equipo y se fue al vestuario con gesto lúgubre, tal y como se había marchado cuando fue sustituido.

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¿Cómo dejará este cambio la incipiente relación entre la estrella y el técnico? ¿Habrá una charla más tarde? ¿Qué dirá el entrenador en la rueda de prensa? Todas las preguntas cuyas respuestas, por ahora, están en el aire.