Alerta en la cadena de comercialización por récord de trigo en Argentina
La cosecha récord de trigo en Argentina para el ciclo 2025/26 ha desatado una polémica entre los productores locales, exportadores y analistas. Con una producción que alcanza los 27,8 millones de toneladas, se ha generado una alerta en toda la cadena de comercialización. Aunque se presenta como un éxito productivo sin precedentes, la calidad del grano no cumple con los estándares mínimos para la industria panadera.
La paradoja es evidente: hay más trigo que nunca, pero la calidad del mismo está en entredicho. Mientras las fábricas luchan por mantener la calidad de la harina, el mercado de cereales está encontrando una salida para el excedente de trigo bajo en proteínas en el sector forrajero.
El analista de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, ha advertido sobre un fenómeno inusual al inicio de la campaña. En diciembre, se utilizó una cantidad inusualmente alta de trigo para alimentación animal, triplicando lo habitual. Esto plantea la preocupante posibilidad de tener que importar trigo de calidad para el mercado interno, a pesar de la abultada cosecha.
La calidad del trigo ha sido afectada por las condiciones climáticas favorables, que aceleraron la maduración pero perjudicaron la composición biológica del cereal. Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera, ha alertado sobre las dificultades para obtener trigo apto para la panificación en todas las zonas productivas.
Un análisis en la provincia de Buenos Aires reveló que solo un pequeño porcentaje del trigo evaluado cumple con los requisitos de calidad, con niveles bajos de gluten. Esta escasez de trigo de calidad afecta a la industria, impidiendo la compensación de la falta de proteína en una zona con el suministro de otra.
La industria molinera argentina se ve obligada a implementar nuevos procesos de producción para adaptarse a la baja calidad del trigo local. Incluso se contempla la posibilidad de importar trigo para compensar el bajo rendimiento, lo que aumenta los costos de producción y complica una cadena al borde de la crisis.
En el ámbito externo, el sector agroexportador enfrenta un desafío para colocar cerca de 18 millones de toneladas en el extranjero, con precios que reflejan la baja calidad del trigo argentino. A pesar de la situación, se buscan estrategias de diversificación de ventas para mercados como el Sudeste Asiático y China.
El impacto fiscal de la elevada producción de trigo se ve reflejado en las arcas del Estado, con estimaciones de ingresos por retenciones que podrían verse afectadas por la calidad del producto. A pesar de los desafíos, la industria busca soluciones para mantener su competitividad en un mercado global cambiante.








