El sindicalismo se une en un frente común contra la reforma laboral
A pocos días del inicio del debate legislativo sobre la reforma laboral, el sindicalismo ha dado un paso al frente al organizar un frente común que trasciende las fronteras de cada planta y combina sindicatos del sector público y privado. Con movilizaciones en el interior del país y el llamado a un paro el día del tratamiento en el Senado, los sindicatos buscan elevar el costo político de una iniciativa que consideran regresiva y que, afirman, no fue discutida con los trabajadores.
El nuevo Frente Sindical Unido, integrado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la Unión de Trabajadores Metalúrgicos (UOM), la Federación Petrolera (FTCIODyARA), la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y numerosos sindicatos de las distintas centrales laborales, ha definido un plan de lucha que tendrá dos hitos previos al debate parlamentario: una movilización en la ciudad de Córdoba el jueves 5 de febrero y otra en Rosario, Santa Fe, el martes 10 de febrero. El objetivo es presionar a los gobernadores para que rechacen el proyecto impulsado por el gobierno nacional.
La decisión forma parte de un plan de lucha que agrupa a los sindicatos que integran las tres centrales obreras de Argentina y presiona a la directiva de la CGT, que tiene prevista una reunión en los próximos días, para que adopte una decisión en armonía de cara al inicio de la segunda fase de acontecimientos extraordinarios.
La estrategia tiene como objetivo trasladar el conflicto fuera del área metropolitana y exponer el papel de las provincias en la discusión. Según los dirigentes sindicales, la reforma no solo impacta las condiciones laborales sino también el financiamiento de los distritos. En las semanas anteriores había salido a la luz la idea de la CGT de dialogar con algunos de ellos.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, ha afirmado que “A partir de hoy el Gobierno tiene que empezar a preocuparse” porque “está creciendo y consolidándose un frente de unidad con los sindicatos del sector público y privado”. «Los partidos estatales ya habían acordado ayer en su propio pleno la intención de movilizarse en todo el país y planificar una huelga para reunirse frente al Congreso el día del debate.
Más allá del tono confrontativo de Aguiar, la asamblea sindical busca mostrar un consenso más amplio que el de un solo sindicato o sector. Participaron en las reuniones la CTA Autónoma y la CTA de Trabajadores y los distintos gremios avanzaron en la preparación de un documento conjunto que será difundido públicamente con los ejes del rechazo del proyecto y las resoluciones adoptadas.
En el marco del debate en la sede de la UOM, el frente sindical también ha descartado una estrategia de negociación parcial. Aguiar sostuvo que no están de acuerdo “con la idea de un diálogo con el objetivo de modificar algunos artículos”, al considerar que la iniciativa contiene 136 puntos que, a su juicio, perjudican a los trabajadores.
El plan de lucha culminará con Huelga y movilización el día que la Reforma Laboral llegue al pleno del Senado, prevista para el 11 de febrero. La medida será liderada por ATE junto con otros gremios estatales, pero forma parte de una estrategia más amplia de presión coordinada.
El alineamiento de sindicatos industriales, estatales y de servicios, sumado a la decisión de llevar las protestas al interior del país, marca un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno y el movimiento sindical. Para los dirigentes, el debate sobre la reforma laboral se ha convertido en un punto de inflexión que supera la discusión técnica y abre un escenario de confrontación política más amplia.








