El funeral de la reina Isabel II: un operativo policial sin precedentes en Londres | Europa |

Afuera del mundialmente famoso Savoy Hotel de Londres, una caravana de vehículos negros estacionados atrae las miradas de los transeúntes. Los coches tienen patente francesa. ¿Es aquí donde se hospeda el presidente francés Emmanuel Macron mientras asiste al funeral de la reina Isabel II?

El conserje del hotel no responde a la pregunta por muy amable que sea. Pero la presencia de más personal de seguridad que huéspedes del hotel en el vestíbulo es un ejemplo de las precauciones sin precedentes que se están tomando en Londres para el funeral de la reina.

La reunión VIP más grande de la historia

El funeral de la reina supuso el mayor operativo policial de la historia de la capital británica. Estuvieron presentes el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, los líderes de la Mancomunidad Británica de Naciones, miembros de otras familias reales y decenas de jefes de Estado. Una imagen que probablemente será difícil volver a ver en el futuro.

Pero, ¿cómo se protege una ciudad de 9 millones de personas contra diversas amenazas? Especialmente cuando los líderes mundiales eran un objetivo potencial de ataque, ¿era su protección lo que estaba en el centro de la operación o la protección del público?

El público fue probablemente el mayor activo de seguridad para garantizar que el funeral de estado transcurriera sin contratiempos. Stuart Cundy, subcomisionado de la Policía Metropolitana, hizo un llamado a los asistentes. «Ustedes son nuestros ojos y nuestros oídos», dijo.

La operación más compleja

Era tranquilizador que hubiera suficientes policías para mantener todo bajo control. En algunas zonas céntricas de la capital había más policías que ayudantes, sin contar también los oficiales que podían ir vestidos de civil.

Por otro lado, se instalaron barreras en todo Londres, como en el exterior de la estación de tren de Charing Cross, para controlar cualquier situación crítica que pudiera surgir. Varias estaciones de metro también fueron cerradas por completo, mientras que las rutas de autobuses fueron desviadas.

Algunas estaciones de metro, como la de Westminster que se ve aquí, estaban completamente cerradas para el funeral.

El centro de Londres era una zona de exclusión aérea durante el día y el aeropuerto de Heathrow solo permitía algunos despegues y aterrizajes por la tarde.

Además de los 20.000 agentes en Londres, otros 2.300 estaban de servicio para asegurarse de que todo transcurriera sin problemas en Windsor.

Larga experiencia

En Londres saben de operaciones de seguridad. La capital británica ha tenido que lidiar con amenazas terroristas durante décadas, desde los días del conflicto de Irlanda del Norte.

En términos de gestión de multitudes, el cortejo fúnebre de la reina quizás solo pueda compararse con el de Diana, princesa de Gales, en el que se tuvo que organizar una gran operación de seguridad en solo unos días.

Dos policías vigilan desde la azotea de un edificio en Londres, durante el funeral de la reina.

La policía observa desde los tejados de la capital británica.

Cundy señaló que antes del fin de semana hubo un total de 34 personas arrestadas por una «serie de delitos», pero lo calificó como un número «relativamente bajo».

El hecho de que un hombre fuera arrestado el sábado segundos después de intentar izar el estandarte real sobre el ataúd de la reina en Westminster Hall muestra que se tuvieron en cuenta todas las eventualidades.

Londres también tiene la mayor cantidad de cámaras de seguridad en el mundo. En cualquier momento, alguien en un centro de operaciones está observando al público y sus acciones.

En definitiva, el mayor consuelo para los nerviosos por el entierro era saber que todo había sido ensayado durante años. Parecía más una coreografía bien ensayada que un plan de seguridad improvisado. Pero tenía que ser así. Después de todo, la reina misma tuvo que planearlo y aprobarlo.

(ng/ers)

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